11/09/2012
(06:00)
“Me dieron Levaquin para curarme la espalda el pasado 9 de diciembre, y seguí tomándolo durante cinco días más. Al segundo día, tenía dolores de espalda, y al cuarto, ya no podía andar. Me tuvieron que operar la rodilla y el dolor es cada vez peor. No puedo hacer otra cosa que no sea tomar té purgador, tomar sales de baño y zumos naturales”. Este es solo uno de los cientos de testimonios que se pueden consultar en el grupo de Facebook The Fluoroquinolone Wall of Pain (es decir, “el muro del dolor de las fluoroquinolonas”), una recopilación de todas la historias que aquellos que han sufrido los efectos secundarios de estos antibióticos quieren compartir para que a los demás no les ocurra algo semejante a lo que tuvieron que vivir. Otro testimonio, procedente de un hombre que había tomado Avelox, recuerda que hay que solicitar al médico otro tipo de antibióticos que sean más seguros, ya que “las fluoroquinolonas son medicamentos que los doctores arrojan a sus pacientes como si fueran caramelos, sin ser conscientes del daño que pueden causar. El daño puede dejarte lisiado de manera permanente”.
No es recomendable acabar con una enfermedad con el medicamento más potente posibleFue el doctor de la Universidad de British Columbia Mahyar Etminan el que hizo saltar la alarma con mayor fuerza hace unos meses, cuando acompañando a su último estudio sobre el tema, afirmó que están siendo sobreutilizados en Estados Unidos por “los médicos vagos que intentan matar mosquitos a cañonazos”. En su estudio, el epidemiólogo señalaba, entre otras contraprestaciones del medicamento, que consumir dichos antibióticos quintuplicaba las posibilidades de sufrir un derrame de retina. Además, el doctor sugería que esta droga también podía ser la causante de ciertos problemas renales. El problema, recordaba el científico, es que no existen los suficientes estudios sobre los efectos secundarios causados por estos medicamentos, por lo que hay que recetarlos con precaución y cautela, algo que parece ser que no ocurre en el país americano, donde son el antibacteriano más recetado.
Peligros y desconocimiento
Ya sabemos que la aplicación de fluoroquinolonas a niños (y también a epilépticos, mujeres embarazadas y ancianos) se encuentra contraindicada debido a sus fuertes efectos, pero aún no se sabe con exactitud qué puede causar en el resto de la población. Algunos medicamentos en los que aparece dicho componente son la levofloxacina (Levaquin y Cravit) y la ciprofloxacina (Zoxan, Cipro, Proquin), que según sus detractores, resultan peligrosos para el tejido conectivo y los cartílagos (la razón por la cual no puede emplearse con niños), pero también pueden dañar el sistema nervioso central o producir alucinaciones. El problema es que el Levaquin fue durante el año 2010 el antibiótico más consumido en Estados Unidos, lo que señala al posible abuso del que hablaba Etminan en su artículo.
El pediatra Russell Saunders se muestra de acuerdo en el blog The League of Ordinary Gentlemen con las críticas al fármaco, y recuerda que “aunque a veces lo parezca, no es lo más recomendable acabar con una enfermedad con el medicamento más potente posible”. Saunders anima a todos aquellos a los que se le recete dicho medicamento a preguntar a su facultativo la razón por la que se receta ese y no otro –en muchas ocasiones, señala el autor, se debe a que se consume de manera mucho más fácil– y si no cabría la posibilidad de consumir otro diferente.
Confusión de los síntomas
Otro de los problemas que producen las fluoroquilonas es que sus efectos pueden ser confundidos con los síntomas de otras enfermedades. En el primer testimonio, Karen, que así se llamaba la enferma, aseguraba que se había atribuido a la fibromialgia o a la gripe sus dolores, no al medicamento en sí, por lo que cuando se localizó el origen de su dolor, ya era demasiado tarde. Entre algunos de los síntomas asociados que aparecen en los intoxicados por las fluoroquilonas se encuentran la imposibilidad de caminar rectos, ojos, piel y boca secas, palpitaciones, espasmos musculares y dolor en las articulaciones; es decir, síntomas habituales en otras enfermedades.
Se debe racionalizar la prescripción de antibióticosEl conocimiento científico no ha conseguido delimitar de manera clara los efectos secundarios de estos medicamentos, que hasta la última década se habían considerado infrecuentes y poco graves. Es decir, poco más que una mala gastroenteritis o alteraciones cutáneas. Sin embargo, un estudio publicado por un grupo de investigadores canadieneses en 2005 señalaba que las fluoroquilonas habían sido las principales causantes de una epidemia de diarrea que tuvo lugar en la ciudad de Québec en 2002, por lo que se sugería que se dejase de administrar este tipo de medicamentos y, en todo caso, se redujese la duración de las terapias para las infecciones comunes. El problema, añaden algunos detractores, es que los efectos secundarios apenas han sido identificados, ya que comienzan a manifestarse mucho después de que termine el tratamiento, por lo que rara vez se descubre su origen.
Un estudio realizado en Francia se había adelantado a la polémica que cada vez resulta más candente. Hace un par de años, P. Cabaret y T. Levent acudieron a los hospitales del norte de Francia, en Calais, para averiguar con qué frecuencia se recetaban las fluoroquilonas, ya que consideraron que había que conseguir “racionalizar la prescripción de antibióticos”. Y se encontraron con que en ocasiones, este era recetado de manera incorrecta, debido al “conocimiento incorrecto de la epidemiología de la resistencia bacteriana, de la farmacología y la ignorancia de las recomendaciones sobre la administración de estos medicamentos”, lo que podía ser especialmente grave en los tratamientos de larga duración. En Inglaterra, estos medicamentos son acompañados por una notificación en la que se señala el riesgo de rotura de tendones y tendinitis que puede causar. Sin embargo, parece ser que todavía estamos asomándonos a los posibles efectos negativos de estos antibióticos.
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COMENTARIOS
8K Fried-Egg 11/09/2012 | 23:08
Y el estudio de Quebec que mencionan no afirma lo que dicen que afirma: en realidad, hubo una epidemia de gastroenteritis por causa de la bacteria Clostridium difficille en varios hospitales y se halló que la administración de fluoroquinolonas eran el principal factor de riesgo de sufrir esa gastroenteritis, comparado con otros factores. Si miramos los números, resulta que solo menos de un cuarto de los pacientes había tomado quinolonas. Y hablamos de que eran factor de riesgo, no la causa. El enlace al estudio está en el artículo.
7K Fried-Egg 11/09/2012 | 22:47
#5 Pues empezando por que en el artículo llaman fluoroquilonas a las fluoroquinolonas. Y a partir de ahí todo es cuesta abajo.
Y el primer testimonio, por ejemplo, es de traca: Le dan medicación para la espalda y a partir del segundo día, le empieza a doler la espalda. Si antes tenía bien la espalda, ¿para qué le dan medicación?
Pues solamente con estos dos detalles ya es para sospechar que el resto del artículo no tendrá mucha credibilidad. Así que el siguiente paso lógico sería buscar información sobre las fluoroquinolonas por su propia cuenta en fuentes confiables. Pubmed o Medline van bien para esto.
6Rafael Sánchez 11/09/2012 | 17:55
Las quinolonas son muy utilizadas en España para tratar infecciones urinarias no complicadas. Pero hasta el 40% de las cepas de Escherichia coli [la bacteria más frecuente en estos casos] son resistentes. Y la tasa va en aumento.
3juanin 11/09/2012 | 10:31
Un médico es un médico, no doctor pues la incidencia de realizar tesis doctorales en la clase médica es muy baja y se circunscribe a los que se quedan en la universidad. Un médico de cabecera, de los que recetan en el seguro, es licenciado en medicina y cirugía y posiblemente no haya hecho el MIR. No hay investigación que se realice pues con las tres horas en el seguro más los avisos y la privada, no queda tiempo para leer revistas científicas. ¿Qué ocurre?. Los visitadores médicos, ahora con titulación académica superior pero antes únicamente con bachiller, el que lo tenía, reciben charlas magistrales de los jefes de las farmacéuticas y van al consultorio a contar el mismo rollo a los licenciados en medicina y cirugía. Resultado: El que habla el artículo
2style 11/09/2012 | 09:52
Mi hermana sufría de poliatritis reumatoidea [2º evolución a 3º grado] y la medicación le ha hecho ír peor...incluyendo las intervenciones cirugicas de corrección de las articulaciónes de las rodillas que la han dejado totalmente sin movilidad y con peligro de sufrir complicaciones graves. Para qeu no le faltara de nada tenía incluso el sindrom de una enfermedad autoimune que provocaba la coagulación de la sangre... ¿Tratamiento? Ensaladas de todo tipo crudas durante un año y ahora esta como nueva...y sin medicación.
1subvencionados 11/09/2012 | 09:42
Entre otros efectos negativos de los antibióticos se podría investigar la relación entre su consumo y la candidiasis crónica, la desaparición de la flora intestinal y la relación entre esta flora y enfermedades como la depresión.
En fin qué se puede esperar de la industria de la farmacia, la industria más poderosa del planeta, si nos damos cuenta, ¿cuantas enfermedades se han curado?. Ninguna, solo sacan medicamentos para CRONIFICAR la enfermedad, de esa manera consiguen dos cosas: tener débiles a las personas con los medicamentos por sus efectos secundarios y por otro lado obtener ingresos recurrentes.