16/08/2012
(06:00)
“El exceso de confianza en uno mismo ayuda a subir en la escala social. Los individuos que se creen mejores que los demás, aunque objetivamente no lo sean, son los que alcanzan un mayor estatus profesional y social”. Esta es la clave que determina la movilidad social, según se plasma en el estudio A Status-Enhancement Account of Overconfidence dirigido por el profesor de la Haas School of Business de Berkeley Cameron Anderson, en colaboración con investigadores del IESE Business School de la Universidad de Navarra. Unas conclusiones que valoran el manejo de los recursos emocionales propios y la imagen que cada uno se autoconstruye por encima de la procedencia social, relativizando así el hermetismo de la herencia de clase.
Este exceso de confianza (irreal) estaría motivado, según Anderson, por el propio atractivo del ascenso social, ya que así se conseguiría más fácilmente el respeto y consideración de los demás, a parte de la influencia sobre ellos en los que se basa el estatus. Los investigadores ponen como ejemplo su propio ámbito de trabajo: “El 94% de los profesores universitarios se creen más talentosos que sus compañeros, lo que estadísticamente es imposible”, pero con esta actitud consiguen, como se ha demostrado en los grupos de discusión, una mayor atención, prestigio y admiración que, a la larga, acaba posicionando a estas personas en un nivel profesional alto.
Los investigadores partieron de la base de que la sobreconfianza puede ser perjudicial y acarrea ciertos riesgos. Sin embargo, concluyeron que se gana más de lo que se pierde. “Los resultados del estudio explican por qué el exceso de seguridad en uno mismo es tan común, y es que proporciona grandes beneficios sociales para el individuo que tiene esta falsa creencia”, apunta Anderson.
Liderazgo e inteligencia
Esta nueva aportación a las teorías de la movilidad social serviría también para explicar el hecho de que no siempre ascienden en el trabajo o en la escala social las personas más competentes, sino las que mejor saben venderse. Una explicación extensiva a cualquier tipo de organización, sobre todo en los partidos políticos, donde sus miembros son más susceptibles a dejarse llevar por las figuras con más reputación y reconocimiento, aunque sea racionalmente injustificado.Creer excesivamente en uno mismo es más beneficioso que perjudical
En uno de los experimentos del estudio, los investigadores conformaron un grupo de 242 estudiantes de MBA a los que se les entregó una lista de personajes históricos, entre ellos algunos inventados o muy poco conocidos, para que los identificasen. Una vez recogidos los resultados, se dio la situación de que los alumnos que aseguraron haber reconocido a todos los personajes, intentando demostrar falsamente que tenían más conocimientos que los demás, fueron también los que lograron mayor prestigio por parte del resto del grupo. La mayoría de los participantes no identificaron el exceso de ego en sus compañeros y simplemente asociaron sus resultados a sus supuestas capacidades.
Nos engañan y nos dejamos engañar
El simple engaño no es suficiente para ganarse la confianza de los demás. Según se desprende del estudio, este tipo de individuos cuentan con unas desarrolladas habilidades sociales y saben manejar perfectamente la retórica, el lenguaje corporal y otros recursos para ganarse al resto del grupo. Como se reveló en los grupos de discusión, los líderes coparon más minutos hablando que los demás, se explicaron en todo momento con total seguridad y fueron más convincentes que el resto de compañeros cuyos currículos y conocimientos eran mayores. Las personas con un gran ego suelen ganarse la simpatía de los demás
Lo más curioso para Anderson es que estas personas se ganaron la simpatía del resto del grupo a pesar de la prepotencia de la que se les podría acusar. Sin embargo, “su comportamiento fue muy sutil, sintiéndose cómodos y haciendo sentir lo mismo a los demás, en su tarea de convencer sobre sus altas competencias, a pesar no tenerlas siempre”.
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COMENTARIOS
18cercano 18/08/2012 | 18:20
Me parece que el Mundo no está dirigido por los mejores, sino más bien por los más hábiles y "lanzados", suele ser frecuente la timidez en personas verdaderamente inteligentes y esta peculiaridad de la personalidad les supone un importante hándicap para llegar a desarrollar su dotación intelectual y ello es aprovechado por otros cuya principal cualidad es una seguridad en sí mismos muchas veces fruto, precisamente, de su corta inteligencia.
17piofoncillas 18/08/2012 | 14:09
#15
Creo que yerra, dilecto contertulio. Y la experiencia lo demuestra.
Cuando uno llega a un puesto directivo [ya sea político o empresarial], con capacidad para designar equipos, se plantea una duda metódica, entre elegir a los mejores, o no.
La elección de las personas idóneas plantea dos problemas, de una parte ponen en cuestión tu propio cargo, pues son, al menos, tan válidos como tú y te convierten en prescindible, de otra, te aseguran la extinción de tu memoria, pues tu ausencia no se notaría. Mejoran el rendimiento pero a un elevado precio.
Elegir personas de perfil más bajo, te consolida como líder, pasas a la imprescindibilidad, y en caso de ausencia, todo el mundo te recuerda como el paradigma.
Verbi gratia: Aznar cuando designó sucesor lo hizo con el peor de su equipo, no con el mejor, y hasta hoy, en las sedes del PP se sigue oyendo el mantra, vindicando la vuelta del salvador.
Ello ha obligado a las grandes Empresas y Corporaciones a evitar que nadie elija equipos [se le eligen], y por supuesto que nadie nombre sucesor.
Tener que firmar el nombramiento de alguien que sabes es, igual, o mejor que tu, es un auténtico drama. De verdad.
15ricardosantiago 16/08/2012 | 18:04
#13 los directivos de los que usted habla son del siglo pasado...
hoy nadie quiere tener inútiles a su cargo...no tiene sentido, hoy la gracia es tener a gente muy válida y que la sinergia funcione...
que 1 + 1 dé 2....
arremete contra los socialistas, y en parte no le falta razón, pero con el pp nos ha pasasdo igual [ana botella no es un buen referente para ser alcalde, más allà de su matrimonio, por nombrar uno] es igual, y los de IU o UPyD...
al final los partidos tienen miembros que colocar... y eso no lo hemos cambiado...aún....
14chewis8 16/08/2012 | 17:45
La incompetencia es general. Con todas las cosas ocurridas en este país los tres últimos años da para irse al monte, perderse o cualquier otra actividad lejos del mundanal ruido, pues de otra manera la guillotina seria lo más lógico, o lo más rentable, o lo mejor para volver a empezar.
13pvicar 16/08/2012 | 17:36
Ya podía tener este artículo algo de real, las cosas en los laboratorios no sé por qué dan resultados diferentes en la realidad....Lo que no hay duda es que todo Directivo, CEO, Gestor o responsable político quiere tener a alguien más torpe que él debajo....el problema es que cuando esto se lleva a su máxima expresión ocurren cosas como las menestras de cuota de Zapatero o la de tener una ministra de Sanidad cuyo único mérito es.........pues.... no sé cual es ni ese único mérito
11rompe2bolas 16/08/2012 | 13:14
El Principio de Peter se aplica con bastante asiduidad hoy dia, sobre todo en las sociedades donde la moral y la etica son bajas y en las que priman la corrupcion, el pelotazo, el egoismo y la envidia. No hay mas que leer la prensa del pais, los comentarios de los lectores, y repasar los logros de tantos miles de politicos locales, regionales y nacionales. Y es que donde no hay nada, nada se puede sacar.
10Fernan Gonzalez 16/08/2012 | 13:11
Los elocuentes y seguros de sí mimos cuando tan sólo es fanfarroneo serán muy buenos en la primera impresión pero dejan que desear en una carrera de fondo.
A la calidad y talento no le viene mal además tener un poco de personalidad para destacar, pero sí nos quedamos únicamente en las apariencias no tendremos una buena combinación, eso es humo.
9DSS 16/08/2012 | 12:57
Supongo que según el tipo de inteligencia emocional unos valen para unas cosas y otros para otras. En mi empresa hay zángano que no da un palo al agua pero es un excelente negociador, y lo mismo pasa con un comercial. El secreto está en saber aprovechar las habilidades de cada trabajador. A menudo sucede lo contrario, los que son buenos en trabajos rutinarios y mecánicos no lo son tanto en labores mas creativas. Esto no quita que haya artistas del escaqueo pero como decís no suelen durar demasiado.