02/08/2012
(06:00)
Cuando una persona necesita tomar siestas frecuentes, se debe a que su actividad mental es mucho menor. De esta manera podría resumirse la conclusión a la que ha llegado un grupo de científicos franceses pertenecientes al Inserm, el Instituto Nacional de Salud e Investigación Científica. Los resultados de la investigación fueron presentados por la doctora Claudine Berr en la Conferencia de la Asociación Internacional del Alzheimer que tuvo lugar el pasado 16 de julio en Vancouver. “Nuestros resultados sugieren que una excesiva somnolencia durante el día puede ser un síntoma temprano del declive cognitivo y que los problemas de sueño en las personas ancianas deberían ser adecuadamente analizados”, señalaba la investigación.
El estudio fue realizado a partir de una muestra de 4.894 personas mayores de sesenta y cinco años. Los investigadores compararon los datos tomados en el pasado por el Three-City Study con una muestra tomada años más tarde. Y aunque el 63,5% de ellos manifestaron tener dificultades para mantenerse dormidos, los científicos descubrieron que esto no tenía ninguna relación con el declive cognitivo. Se trata, señala el estudio, de algo natural en todas las personas que pertenecen a la Tercera Edad. Por el contrario, el 17,9% de ancianos que manifestaron tener sueño durante el día eran al mismo tiempo los que presentaban un mayor deterioro cognitivo, lo que ha llevado a los científicos a pensar que puede existir una relación directa.
Ni mucho ni poco
No se trata del único estudio presentado esta semana en la ciudad canadiense en lo referente a los trastornos del sueño. Según un grupo de investigadores del Hospital de Mujeres de Boston, el déficit y el exceso de sueño se encuentran vinculados con una menor capacidad mental. A partir de una muestra de 15.000 participantes que superaban los 70 años, cuyas evoluciones fueron analizadas año tras año desde 1995, los científicos llegaron a varias conclusiones. En primer lugar, que los que dormían cinco horas o menos al día sufrían más disfunciones cognitivas que las que lo hacían durante siete horas. Y en segundo lugar, que también aquellos que dormían nueve horas o más, sufrían los mismos problemas que el grupo anterior.
No sólo eso, sino que estas irregularidades del sueño provocaban unos efectos semejantes al envejecimiento del cerebro durante dos años. Además de los problemas que presenta dormir mucho más o mucho menos de lo necesario, alterar nuestros hábitos también resulta nocivo. Aquellas personas que modificaban la cantidad de tiempo que dormían de un día para otro en dos horas o más, sufrían un deterioro cognitivo semejante a aquellos que habían adoptado hábitos de sueño extremos. La doctora Elizabeth Devore señaló en la conferencia que “las implicaciones de nuestros descubrimientos para la salud pública son importantes, ya que pueden conducir a identificar estrategias basadas en ritmos biológicos y de sueño que ayuden a reducir el riesgo de alzheimer y las discapacidades mentales”.
Una medida objetiva
El tercer estudio presentado en Vancouver la pasada semana versaba sobre la relación entre una disfunción de los ritmos circadianos y el adelanto de la demencia. Dichos ritmos, también conocidos como biológicos, son aquellos cambios fisiológicos, mentales y conductuales que se producen en un período de 24 horas, es decir, un día completo. En este caso, la investigación provenía de la Universidad de San Francisco, en California, y fue presentado por la doctora Kristine Yaffe. “Los estudios que se han centrado en la relación entre el sueño y la demencia son a menudo transversales y se basan, sobre todo, en lo que los participantes dicen de sí mismos, antes que en medidas objetivas de la calidad del sueño”, señalaba la investigadora. Así que el grupo de Yaffe utilizó un actígrafo y un polisomnógrafo para analizar a sus pacientes, más de 1.300 mujeres que superaban los 75 años.
Después de cinco años de investigación y recogida de datos, el grupo de científicos californianos llegó a la conclusión de que aquellos que sufrían un mayor insomnio tenían una tendencia más acentuada a puntuar peor en las pruebas de cognición global y de fluidez verbal que aquellos que lo hacían menos. Además, los participantes que tenían problemas de respiración y apnea del sueño mostraban una propensión dos veces mayor a desarrollar discapacidades menores o demencia. En último lugar, las mujeres que habían desarrollado un trastorno en sus ritmos circadianos sufrían un riesgo más acusado de padecer problemas cognitivos en el futuro. La investigadora señaló que estas dolencias tenían su origen en “la disminución de oxígeno asociada con la apnea del sueño, y no a las meras irregularidades del sueño”.
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COMENTARIOS
11trackman 04/08/2012 | 22:42
Si que es cierto que el artículo, además de enrevesado , es confuso y tendencioso.
El sueño cumple una función vital que sobre todo tiene consecuencias en la huella de la memoria, en el Hipocampo.
La sucesión de las fases Rem, no-rem deben ser significativas y las dos son imprescindibles.
Por supuesto, que cuanto mas deficiencia de oxigeno pues peor es el funcionamiento neuronal. Es el caso de la Apnea.
Y claro está el insomnio parcial, no contínuo, perturba la fijación de lo aprendido. Pero el cerebro tiene un efecto rebote de recuperación del sueño y se solventa. La narcolepsia, si es parcial, no influye nada. Si dura es indicativo de problemas fisiológicos.
Pero de todo esto avanzar resultados sobre la demencia o alteraciones parecidas en relacion al sueño, hay un abismo.
Se sabe que en estas alteraciones intervienen factores genéticos y otros desconocidos. Juntos eliminan la capa de mielina de la neurona haciendo que se interrumpa la sinapsis entre neuronas y los potenciales electricos. En suma no hay conexión o no es eficiente, entre neuronas y lo que era algo organizado se desectructura en desorden, sobre todo la Memoria a corto plazo, la MLP está, pero no se integra bien.
10dimitri5 04/08/2012 | 19:25
La apnea en el sueño es un problema que se esta descubriendo que esta muy asociado al deterioro mental y a otras enfemedades, y la seguridad Social lo trata con mucho cuidado, poque el aparato que se utiliza CEPAP es caro, y porque el diagnostico requiere pasar una noche en el hospital...Ademas esto alarga mucho la vida de los pacientes y genera un problema en las cuentas de la Seguridad Social. Casi todas la personas que roncan tienen grandes posiblidades de sufrir apnea en el sueño...así que lo que lean estono corran la voz, ...no vayamos a descubrirlo y la S.Social deje de financiar los CEPAP.
8quienlodiria 04/08/2012 | 08:37
#7 A mí, que no soy médico, me ha parecido entender que no es que sea malo dormir más o menos, sino que las alteraciones del sueño [que de pronto tengas ganas de dormir de día, o que no duermas lo suficiente] pueden ser síntomas de deterioro mental a partir de una cierta edad. Pero desde luego, tal como se presenta aquí, la conclusión de este estudio me parece un poco absurda. De casi 5.000 personas con estas alteraciones, un 17% tuvo o tenía trastornos cognitivos. Basándose en el 17%, ¿se puede afirmar que hay una relación entre ambas cosas? Ya son ganas de afirmar algo, aunque sea "transversalmente".
4Mozo de espadas 02/08/2012 | 14:53
#3 Justo me acabo de despertar de una borreguita,...algo nuevo en España?,...o mejor sigo durmiendo........,?
3skeptical side 02/08/2012 | 11:17
entonces los españoles estamos todo dementes seniles jajajaja
y ...en anda_lucía anda no os digo jajajaj
además desde temprana edad....lo que preocupa aún más si cabe
seguro que son los mismos científicos que analizaron las muestras de AMSTRONG ....aquel gran corredor del doping jeje
2Mozo de espadas 02/08/2012 | 10:36
#1 Yo tambien!,!,
Bueno....me voy a dormirla.......
:]