Jueves, 9 de mayo de 2013

LOS SMARTPHONES NOS HAN HECHO PEORES

¿Por qué tenemos tan mala educación con el móvil?

¿Por qué tenemos tan mala educación con el móvil?
El uso abusivo del teléfono móvil en público aumenta el aislamiento social. (Corbis)
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La popularización de los smartphones ha provocado una revolución que no se circunscribe únicamente al terreno tecnológico, sino que alcanza también al cultural. Y es que su influencia ha modificado los hábitos de comportamiento de las personas, contribuyendo a un mayor aislamiento, distracciones y malos modales en general. Esta es la conclusión de una encuesta realizada por OnePoll para la web británica de información tecnológica Recombu, según la cual, más de dos tercios de los consultados interrumpe con asiduidad sus comidas y citas con familiares o amigos para contestar a una llamada telefónica, independientemente de que sea importante o no.

La dependencia irracional al móvil, conocida como nomofobia –acotación de las siglas en inglés de no mobile phobia–, ha llegado al punto de que el 59% de los participantes en el estudio reconocieron que no pueden soportar el hecho de estar sin su teléfono, seis puntos porcentuales más que cuando se realizó la misma encuesta hace algo menos de un año. Una incoherencia más de estas tecnologías que en lugar de comunicar parecen llevarnos a la incomunicación. Además, el 14% admitió que no se separan de su teléfono móvil ni para ir al baño, una reacción que más de la mitad justifican por permanecer atentos a posibles llamadas de familiares o amigos y un escaso 10% por asuntos de trabajo. En España, el último Informe de Intel sobre el Estilo de Vida Digital, el porcentaje de españoles que declara no poder vivir sin su teléfono desciende al 7%.

Entre las diez actitudes más odiosas

Los comportamientos socialmente reprobables por el uso obsesivo del teléfono han llegado al punto de que se han colado en el top ten de las actitudes más molestas para los estadounidenses, según un estudio de Harris Interactive realizado por encargo de Microsft. En esta misma encuesta también se desprende que más de dos tercios de los norteamericanos usan su móvil en la cama y una de cada dos personas entre 18 y 24 años reconoce haber tropezado con otro transeúnte mientras caminaban y enviaban mensajes de texto o correos electrónicos al mismo tiempo.

Entre las quejas más frecuentes por los malos comportamientos que genera el uso del móvil se encuentran, por este orden, el volumen de las melodías de llamada –que en determinados espacios y lugares ya han tenido que ser prohibidas hace algún tiempo– y el elevado tono de voz empleado durante las conversaciones telefónicas. Para evitar que estos malos modales se sigan extendiendo existen una serie de consejos que pueden ayudarnos a convivir con las demás personas sin necesidad de molestar.

Tono de las llamadas. Cuando se está en público es recomendable utilizar el modo de vibración para recibir las llamadas o directamente el modo silencio si se está en algún evento, pues siempre será mejor que nos dejen un mensaje de voz para volver a llamar luego que interrumpir el acto. En caso de que utilice sonido, las melodías no deben ser demasiado molestas, pues cuanto más llamativas sean más desviarán la atención de la gente de alrededor. Controlar el volumen, no solo del tono de llamada, sino también del tono de voz, es una regla básica de educación si se está en lugar público. Cuando se necesita realizar una llamada en estas circunstancias lo mejor es intentar hacerla en la zona más alejada posible de los demás.

Utilizar los auriculares. Las aplicaciones y usos de los teléfonos de última generación van desde escuchar música, ver películas o jugar a videojuegos. Para realizar cualquiera de estas actividades, tan comunes en lugares con gran presencia de gente desconocida, como el transporte público, la cita del médico o la cola de una tienda es recomendable hacerlo con auriculares y asegurarse que los demás no están oyendo.

Sé consciente de que te están escuchando a tu alrededor. Muchas personas se olvidan cuando hablan por teléfono de que hay más gente a su lado. Por ello, se deben evitar los gritos, las broncas o los detalles específicos de la vida privada y profesional que tampoco daríamos en público. Las palabras malsonantes también se deben eliminar de estas conversaciones, sobre todo, si hay niños cerca.

Restringe su uso al mínimo en las citas. Cada vez es más habitual observar cómo el móvil acompaña en todo momento a los comensales en una cena o comida e incluso en una cita, ya sea de pareja, de trabajo, con los amigos o familiares, desviando así la atención continuamente y dejando la conversación en segundo plano. En muchas ocasiones se deja encima de la mesa o en un lugar visible dando a entender que cualquier llamada, mensaje o correo electrónico será una preferencia, lo que da una mala impresión y una falta de respeto para los acompañantes.

Si estás consultando alguna aplicación no interactúes con los demás. Las numerosas aplicaciones de los smartphones con conexión a internet, como redes sociales, mensajería instantánea gratuita o los resultados deportivos más recientes distraen de la actividad que se está haciendo impidiendo así interactuar con los demás. Un gesto que se convierte en un desprecio y una falta de respeto cuando se está pagando en una tienda o cuando un camarero nos atiende y se hace caso omiso de ellos en favor del teléfono.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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9gualterio_malatesta 01/08/2012 | 12:57

No creo que el uso de móviles haya aumentado la mala educación. Simplemente, los maleducados tienen una nueva forma de molestar a los demás, aparte de las formas clásicas [hablar a voces, conducir con agresividad, escupir, eructar, etc.]. Cualquier persona sensata, cuando está en una comida o en un evento de cualquier tipo, pone el móvil en silencio y y está.

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8maduixeta 01/08/2012 | 12:39

#2 Fuera se te caería el pelo, al menos en el mundo civilizado como por ejemplo el norte de Europa, Australia, Canadá, USA etc.

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7maduixeta 01/08/2012 | 12:37

#4 En el metro/bus en lugar de "mirar las musarañas" yo y otros tantos aprovechamos el tiempo para LEER. He ahí la diferencia luego.

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6maduixeta 01/08/2012 | 12:35

Solo con el móvil? Ja ja que poco se conocen algunos. Mala educación a secas es lo que hay.

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5jazzbcn 01/08/2012 | 12:20

3 Cosas positivas sobre el tema:
1. Cuando antes íbamos al lavabo leíamos los botes de champú o revistas.Creo que salimos ganando.
2.Escucho gente que dice que ahora en el bus/metro todo el mundo va mirando el teléfono.Si no fuese por eso estaríamos mirando a las musarañas,de todos modos no vas hablando con la gente en el metro.
3. Muchas veces en conversaciones grupales no se habla de nada y es más interesante sacar el móvil. Yo tengo la costumbre de ser el último en sacar usar el smartphone.Pero tengo claro que mientras se come no se saca el teléfono.

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4PETERCAN 01/08/2012 | 10:09

Todo esto no es más que una señal de el deterioro progresivo de los valores y la calidad personal de nuestro congéneres [y no me pienso incluir por educación]. La gente está cada vez más vacía por dentro, se mantiene en un cómodo estado de infantilidad mental que a la larga nos va a conducir al nihilismo garrulo más destructor.

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3txupi 01/08/2012 | 09:56

No sé fuera, pero en España esto se une a la "exquisita" mala educación que se despliega en las calles, que refleja el comportamiento en casa...ahora ya se puede ir hablando con el móvil por la calle a voz en grito, mientras se tira la colilla al suelo, se escupe, se tira el chicle a la acera para recauchutar suelas o "se le pega una voz al conocido" que va dos manzanas pòr delante...

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2alekhine 01/08/2012 | 08:54

El artículo refleja algo la realidad, pero los hechos son peores.

Las personas adictas y dependientes al móvil creen que actúan normalmente, pero su interrelación con los demás [amigos, pareja, hijos, compañeros de trabajo, etc.] ha cambiado tanto en favor del "smartphone" que ya no son la misma persona sino otra.

No es cuestión de educación sino de adicción, como una droga.

Recién un padre "desayunaba" con su hijo [10 años] en un VIPS, y el chaval hablaba solo, pues el el padre tenía sobre la mesa al menos 3 o 4 teléfonos móviles que no dejaban de recibir mensajes, correos, avisos, llamadas, alarmas, etc. No se hablaron ni una palabra en una hora. Pero según él ya había "cumplido" con sacar al chaval a dar una vuelta y hablar algo con él. Así es la vida de un adicto.
No hay peor sensación que estar con alguien para algo [cenar, comentar, trabajar, etc.] y verse apartado y aislado con la contraparte pendiente del aparatejo, interactuando con el móvil y haciendo caso omiso de las personas reales a su alrededor.

Se ha pasado a ser víctima y adicto [como una droga] del aparato en cuestión. El que padezca este mal debería tratárselo seriamente, como si de cocaina se tratara.

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1jazzbcn 01/08/2012 | 03:30

#7 A veces lees y a veces no, pero el smartphone te permite leer , ya sea libros , blogs,noticias,etc.No será por falta de utilidades.No esperarás que todo el mundo vaya leyendo.Si el trayecto es corto no saco el libro. Smartphone no es incompatible con LEER.

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