Martes, 4 de junio de 2013

LA EDUCACIÓN ECONÓMICA ES DEFICITARIA

Consejos financieros que no debes enseñar a tus hijos

Consejos financieros  que no debes enseñar a tus hijos
Las ideas preconcebidas van pasando de generación en generación. (Corbis)
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“Millones de personas han recibido entrenamiento financiero (haz esto, haz aquello), pero no educación. Con los desafíos que tienes por delante, es mejor que te deshagas de tus antiguas ideas y adoptes unas nuevas”. Esta es una de las afirmaciones recogidas en La ventaja del ganador (Aguilar) y realizadas por el empresario Robert T. Kiyosaki, célebre por sus prácticos consejos orientados a pequeños negocios y familias. Es uno más de la larga lista de libros que están aprovechando el río revuelto del declive económico para posicionarse en el mercado como una guía de referencia. Según un reciente estudio realizado por la FINRA (Financial Industry Regulatory Authority), apenas el 25% de los americanos se mostraban seguros de tener los conocimientos necesarios para desenvolverse económicamente.

En el libro Killing Sacred Crows: Overcoming the Financial Myths That Are Destroying Your Prosperity (Greenleaf Book) de Garrett B. Gunderson, el autor señala que la razón de que estas ideas sigan prevaleciendo es que se originan en contextos económicos muy diferentes a los actuales, como fueron la Posguerra española o la Gran Depresión en Estados Unidos. Consejos que entonces tenían sentido, pero que ya no lo tienen. Otra de las razones esgrimidas por Kiyosaki, responsable del programa para televisión Rich Dad TV, es que se trata de un conocimiento que se transmite de padres a niños y que ya no se  corresponden con una sociedad muy diferente. Ideas como estas, popularmente compartidas, deberían ser revisadas y matizadas.

Lo importante no es trabajar más horas sino sacar el mayor partido posible a tu tiempo–“Ahorrar te hará rico”

La frugalidad es necesaria en un gran número de acciones de nuestra vida, para controlar el gasto y poder disponer de recursos a final de mes. Pero los ricos no lo son porque no gasten, sino porque han hecho algo útil con ese dinero que han almacenado. En realidad, advierten los expertos, la apelación al ahorro es una estrategia habitual de marketing, que te lleva a sentirte bien por haber sido capaz de ahorrar veinte míseros céntimos. En ocasiones es preferible a la larga invertir en ti mismo: por ejemplo, quizá ese traje que no es el más barato de la tienda sea el que en una entrevista de trabajo te garantice obtener el puesto, o esa cena un poco cara con tus colegas que te haga conocer al contacto deseado.

–“Debes comprar sólo con la cabeza”

No existen unos productos comprados con las entrañas y otros adquiridos con la mente. Según los psicólogos del consumo, existe siempre un cierto grado de emoción en cada compra, sea un automóvil último modelo, unos calcetines o unos cereales. En nuestra mano está decidir en qué cantidad, por lo que ser conscientes de que todo acto de consumo influye en nuestro ánimo es la mejor manera para evitar que la impulsividad tome el control. Conviene aplicar la “regla de los diez segundos”, que señala que debemos meditar durante ese tiempo la decisión de adquirir un producto antes de pasar por caja.

–“El tiempo es dinero”

Puede serlo cuando eres un autónomo que depende de su productividad y se encuentra en plena jornada laboral. Optimizar nuestro tiempo es imprescindible. Pero trasladar tal noción a todos los aspectos de la vida, las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, suele conducir a una concepción errónea de la existencia. Saber que hay momentos del día que no pueden, y de hecho no deben transformarse en dinero es esencial para poder relajarnos, disfrutar de los momentos especiales y afrontar un nuevo día con las pilas recargadas. Lo importante no es trabajar más horas para obtener un beneficio más grande, sino sacar el mayor partido posible a cada segundo de nuestro tiempo (laboral).

–“Cuanto más inviertas, más ganarás”

En realidad, los beneficios se obtienen de las inversiones acertadas, bien meditadas y oportunas, no simplemente de un cuantioso dispendio. Es cierto que muchos negocios requieren de un fuerte gasto inicial para poder constituirse con éxito, pero a ello deben unirse otras decisiones que se encuentren en consonancia. Las claves son la oportunidad, el conocimiento y la acción, no el mero derroche. Según Garrett B. Gunderson, los proyectos de mayor éxito son aquellos que se desarrollan sobre seguro, no los poco ocasionales golpes de suerte.

Intentar ahorrar en todo nos conduce al estrés–“Sé un hombre de empresa”

Los trabajos ya no son eternos, por lo que apostar todo a una misma carta puede ser una decisión fallida. Es preferible concentrarte en tu interés personal, tu familia o incluso tus compañeros de trabajo (es decir, personas reales, no una entidad abstracta) que darlo todo por tu empresa al considerar que no vas a necesitar nunca más cambiar de horizontes. La búsqueda de trabajo, por ejemplo, no debe detenerse cuando tengamos empleo, y la formación debe ser continua y actualizarse continuamente.

–“Es mejor el dinero en mano”

El fajo de billetes debajo de la almohada de tantos ancianos. Según un artículo recientemente publicado en Foreign Policy, la mayor parte que se arruina de la noche a la mañana lo hace después de un incendio, un accidente, robo o catástrofe natural que les lleva a perder todo el dinero ahorrado. Además, Jim Yon King, líder del Banco Mundial, señalaba recientemente que en las economías donde se utilizaba más el dinero físico, su población estaba más expuesta a ser objeto de extorsiones y hurtos.

–“Hay que ahorrar en todo”

Comprar la comida más barata, vestirse con las ropas del mercadillo, utilizar siempre transporte público… Según los psicólogos, mantener el control sobre nuestro gasto proporciona una mayor seguridad pero también aumenta significativamente nuestro estrés, lo que nos conduce, por paradójico que pueda parecer, a tomar decisiones equivocadas. Es el popular chocolate del loro, esas cantidades ínfimas de dinero que no suponen una gran diferencia y que sin embargo nos demoran y empeoran nuestra calidad de vida. Otra cosa es establecer un presupuesto determinado para cada gasto corriente, algo bastante recomendable.

Los psicólogos señalan que ver tu casa como una inversión puede llevarnos a no considerarla un hogar–“Lo que una persona gana se lo está quitando a otra”

Gunderson asegura que es la austeridad una de las mentalidades más peligrosas en el mundo actual. Para el autor, se parte de la idea falsa de que los recursos son limitados y que para que unos ganen, otros tienen que perder, lo que limita nuestra iniciativa. En realidad, defiende Gunderson, no vivimos en un sistema de suma cero, sino de mutuo beneficio. “Cuando actuamos así, nos dirige el miedo, que suele conducir a decisiones irracionales que frenan nuestro potencial. Nos lleva a permanecer recelosos de los demás porque pensamos que lo que ganen lo estaremos perdiendo nosotros”.

–“Hay que aprovechar las ofertas”

Una reciente encuesta mostraba cómo las rebajas espectaculares y las promociones especiales se encuentran en un significativo aumento en Estados Unidos. Un 37,4% de la población los utiliza a menudo, más que nunca desde la Gran Depresión. La explicación que proporcionan los investigadores es que se presentan como una oportunidad aparentemente irrepetible que no podemos dejar escapar, lo que impulsa al consumo de algo que con anterioridad no nos habríamos planteado adquirir. Al contrario de lo que pueda parecer, no nos llevan a ahorrar, sino a gastar aún más.

–“La vivienda es la mejor inversión”

Con el mercado inmobiliario en caída libre y sin vistas de que vaya a remontar en un futuro inmediato, quizá adquirir un inmueble en lugar de una buena manera de rentabilizar nuestro dinero sea más bien una forma de endeudarse durante más de cuarenta años. Una compra que además conlleva otros gastos añadidos (mantenimiento, reformas). Ciertos psicólogos señalan que ver tu hogar ante todo como una inversión puede provocar que no lleguemos a considerar la casa en la que residimos y por la que nos matamos trabajando nuestro auténtico hogar, lo que no produce más que frustración. Los tiempos han cambiado desde el boom inmobiliario.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

Escribe el tuyo

4ulpi 27/06/2012 | 19:24

Las frases hechas son útiles en la medida que se aplican de acuerdo con el sentido común y al contexto: ni todo es lo que parece ni funciona siempre igual, incluido lo que dice el autor del articulo.
Lo que seguro que SI que pasa es si gastas lo que no tienes y al que le pides prestado lo sabe, no te dará ni un duro...porque sabe, seguro, que más tarde o más temprano llegará el momento que no se lo podras devolver. Consultar prima de riesgo...

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3ecce homo 27/06/2012 | 17:29

Buen artículo.

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2alph182 27/06/2012 | 11:53

Kiyosaki creo que no se aprovecha del rio revuelto de la crisis. Su primer libro [y el más importante aunque no el mejor] lo escribió en 1997.

slds

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1fomento 27/06/2012 | 07:22

De acuerdo con lo dicho. Lo difícil es ponerlo en práctica. Interesante ver la web mirodinero.com porque, a parte de ayudarte en asesoramiento financiero te enseñan a que lo hagas tú mismo. La crisis que vivimos es consecuencia, en gran parte, del abuso de unos [los que parecen saber] frente a los que no saben nada de finanzas.

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