Sábado, 9 de febrero de 2013

PETER CAMERON, RETRATISTA DE LA JUVENTUD POST 11S

"Es muy difícil ser joven y gay porque formas parte de una minoría oprimida"

"Es muy difícil ser joven y gay porque formas parte de una minoría oprimida"
Peter Cameron en el Festival Internacional de Literatura de Roma el pasado mayo. (Corbis)
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James Sveck es un adolescente neoyorquino algo inadaptado que vive su último verano antes de entrar en la universidad. Al repasar su infancia recuerda como sus padres le enviaron a un campamento de verano, de corte paramilitar, para que se enderezara (y ya de paso, librarse de él en el transcurso de su divorcio). El lema del lugar era: “Algún día este dolor te será útil”. Algo que Sveck no ve nada claro, pero que a su creador, el escritor -también neoyorquino- Peter Cameron, le vino de perlas para titular su última novela, que en España acaba de editar Libros del Asteroide. El libro, que la prestigiosa revista The New York Review of Books considera “la novela más sutil de todas las escritas sobre el once de septiembre”, es en realidad un esplendido retrato de lo difícil que es para algunos adolescentes integrarse en un mundo hostil en casi todas sus facetas.

Cameron, que ha atendido a El Confidencial, insiste en que “su acercamiento a la escritura no es político ni sociológico”, pero entiende que “el lector es libre de hacer cualquier observación cultural” sobre sus personajes. Una observación imposible de evitar ante el protagonista de la novela que, pese a ser un outsider, concentra numerosas características compartidas por todos los jóvenes de su generación; al menos con todos aquellos que no se sienten cómodos ante la homogeneización imperante en la juventud, algo que Cameron sí cree que es un rasgo distintivo de las nuevas generaciones: “Desde que la gente puede viajar, electrónica y geográficamente, tan fácilmente, es cada vez más difícil para las culturas retener su individualidad. Las corporaciones multinacionales además estandarizan la forma de pensar de la gente, su ropa, su comida y, en general, toda su vida”. Algo que desorienta a todos los jóvenes que no encajan en el molde establecido, pese a que, según Cameron, “a nivel personal la gente es única y tiene la capacidad para ser excéntrica o rara”.

El retorno del eterno retorno

Buenas y malas condiciones de vida existen siempre de forma simultáneaLa crítica anglosajona se ha empeñado en etiquetar a James Sveck como la representación perfecta del adolescente estadounidense post 11S: inseguro, introvertido, traumatizado… En uno de los episodios centrales de la novela se descubre que Sveck había estudiado en un colegio contiguo a la zona cero, y que vivió el atentado de las Torres Gemelas en vivo y en directo, algo que, se insinúa, modeló su desconfiada personalidad. Su creador, sin embargo, no cree que el 11S, ni la crisis actual, supongan un cambio significativo en la dinámica de las personas, ni del mundo: “No creo que este tiempo sea particularmente único. Creo que el mundo es como siempre ha sido y será siempre. En él se alternan tiempos de paz y prosperidad y tiempos como este. Buenas y malas condiciones de vida existen siempre de forma simultánea y los efectos de la economía y la religión difieren enormemente entre las distintas culturas. Por eso creo que es imposible hacer generalizaciones sobre el estado del mundo. No hay un estado del mundo, hay millones”.

Otro de los rasgos distintivos del protagonista son sus inclinaciones homosexuales, todavía latentes, pero sólidas. Algo que para Cameron, que es un reconocido activista gay, supone un problema añadido a la hora de lograr encajar en la sociedad: “Creo que es muy difícil ser joven y gay porque siempre es difícil ser parte de una minoría oprimida, especialmente cuando se es joven y estás en proceso de formación. La discriminación y persecución de los homosexuales manda un claro y aterrador mensaje a los jóvenes, no son queridos ni valorados en el mundo; de hecho, son despreciados. Esto pone las cosas difíciles”.

Buscando una identidad

Uno de los temas centrales de Algún día este dolor te será útil es el paso de la adolescencia a la vida adulta, un asunto universal y ampliamente tratado por la literatura, pero que Cameron aborda desde una óptica algo ambigua, sin ningún tipo de moraleja o conclusión. El libro sugiere cómo en la actualidad cada vez más adultos se empeñan en ser permanentes adolescentes, una juventud crónica que no es más que una fachada, un engaño. Cameron insiste en que no está de acuerdo con este tipo de generalizaciones ­­–recurso permanente de la crítica–, pero sí reconoce que la disyuntiva entre vida adulta y adolescencia es central en la novela: “James se da cuenta en el libro de hasta que punto la edad adulta puede no ser el refugio seguro y sano que se imaginaba, sino otro complicado y peligroso lugar como la adolescencia”.

Entiendo por qué la gente joven no tiene claro que la universidad merece el gasto en tiempo y dinero que conllevaLa incertidumbre, esa palabra que se repite una y otra vez en las páginas de los periódicos, es otro tema que aborda Cameron en su libro. Sveck, por ejemplo, es admitido en la Universidad de Brown, pero insiste en que cuesta demasiado y no aporta nada, una disyuntiva que, tal como cuenta Cameron, están viviendo muchos jóvenes en este mismo momento: “Creo que en el actual clima económico la idea de la educación por amor a la educación en sí misma ya no es una realidad para mucha gente. Ir a la universidad se ha convertido más en una inversión en la carrera profesional que en la vida. Entiendo por qué la gente joven no tiene claro que la educación universitaria merece el gasto en tiempo y dinero que conlleva”. Pero otra vez insiste: es una disyuntiva que ha existido siempre, en distintas épocas, y que no puede universalizarse.

El discurso de Cameron es claro: por mucho que intentemos explicar por qué pasan determinadas cosas en el mundo, no podremos usar un argumento universal, porque en cualquier otro lugar estará pasando exactamente lo contrario. Y de vuelta al permanente debate sobre la identidad, ¿está perdiendo la gente los referentes? ¿Ya no hay nada en lo que creer? ¿ Ningún sentimiento de grupo al que aferrarse?: “Quizás en ciertas partes económicamente avanzadas del mundo esto es cierto, pero por lo general creo que está ocurriendo lo contrario. El hecho de que haya tantos conflictos violentos abiertos en el mundo por causas religiosas y culturales es la evidencia de que la gente sigue creyendo ferozmente en muchas cosas, y que esas creencias les empujan, incluso, a matar a otros seres humanos”.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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6cursoweb 24/06/2012 | 17:32

#2 Bueno, ahora puede parecer que el hecho "gay" predomina y está bien visto, pero esto ocurre de puertas para afuera, ya que de puertas para adentro, la cosa es bien distinta, al menos en España.
Puede que el hecho de ser adolescente y gay sea menos duro que hace 30 años, ya que muy pocos se atreverán a mostrar algún conato de discriminación en público, pero las malas miradas, los comentarios por la espalda, etc... esos siguen igual que antes o incluso peor, ya que la juventud parece estar más embrutecida ahora que antes.

Y lo mismo digo al #5. En este país se han hecho muchos esfuerzos en evitar situaciones de discriminción pública, en plan buen rollista, y no sólo con el tema homosexual, sino con el racismo, etc... Pero poco se ha hecho en educar de verdad por la tolerancia, la honestidad, el no perder tiempo en meterse en la vida de los demás y dedicarte a solucionar tus propios problemas, y claro, así nos luce el pelo.

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5gato montes 24/06/2012 | 15:51

¡Vaya! Pues yo creía que era lo contrario, que ahora si no eres gay, parece que eres raro... Es más, cuando se ve la "Gay Parade", si no haces más el bestia ni eres el más gay de todos, y si no insultas convenientemente a la Iglesia o algo que tenga que ver con personas conservadoras, parece que eres un don nadie... En fin, mejor es hacer menos ruido, creo yo.

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4maduixeta 24/06/2012 | 12:43

"Minoría oprimida"...... jajajjajjajajja el chiste del día, este de donde salió? Que se pase a pedir curro por telechueca en Las Tablas, y verá que minoría oprimida que hay!

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3joaco mur 24/06/2012 | 12:22

Comentarios como los anteriores le dan la razon al hombre este... Se creen que Malasaña, determinados circulos sociales o un plato de telecinco son extensibles al resto de la sociedad. Seguro que los adolescentes gays en los institutos son los mas populares y aplaudidos, vamos deben estar pasando la mejor epoca de su vida...

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2Carloslt 24/06/2012 | 10:31

“Creo que es muy difícil ser joven y gay porque siempre es difícil ser parte de una minoría oprimida, especialmente cuando se es joven y estás en proceso de formación. La discriminación y persecución de los homosexuales manda un claro y aterrador mensaje a los jóvenes, no son queridos ni valorados en el mundo; de hecho, son despreciados. Esto pone las cosas difíciles”.

Esto sería en su época, si se hubiera venido a España ahora, en la mayoría de los casos se daría cuenta que los gays no están oprmidos, y que más aún, cuentan con una especie de plus en según que relaciones sociales. Este plús está provocado por la dificultad por parte de ciertas personas de asimilar naturalmente la sexualidad de los individuos y al ser conscientes de sus prejuicios, y para que no se note tienden exagerar la relación positiva con los gays... un saludo...

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1quintan 24/06/2012 | 08:55

Que se venga para España, que le harán presentador de TV y será féliz y si es a Madrid y se va a vivir al barrio de Malasaña, para qué contarte.

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