07/06/2012
(06:00h)
No disponemos más que de 140 caracteres para llamar la atención de millones de usuarios, así que no debemos desaprovecharlos. Twitter se ha convertido una de las herramientas más útiles a la hora de promocionar nuestra empresa, de conectar con gente con gustos afines o, simplemente, convertirnos en una referencia para nuestros seguidores. Por ello mismo conviene afinar cada mensaje y maximizar el impacto de cada intervención.
Un reciente estudio realizado por tres investigadores de la Universidad Carnegie Mellon de Pensilvania (Paul André, Michael Bernstein y Kurt Luther), especializada en informática y robótica, ha descubierto cuáles son los tweets preferidos a partir de una muestra de 43.738 mensajes. El dato más llamativo de la investigación es que apenas un 36% de los tweets publicados son interesantes. Un 39% pasaron desapercibidos –lo peor que puede ocurrir a un mensaje de este tipo– y un 25% fue rechazado por los encuestados. Paul André, que llevó a cabo el estudio, recordaba que son unos datos sorprendentes teniendo en cuenta que la red social ofrece la posibilidad de seguir a quien uno desee, por lo que todos esos tweets provenían de usuarios que uno había elegido por iniciativa propia.
Es complicado destacar entre la cantidad de tweets que aparecen en la red al día –unos ciento setenta y cinco millones—; más difícil aún si no acostumbramos a nuestros seguidores a un contenido de calidad. A partir del estudio, los investigadores han establecido unas pautas que definen a un mensaje como atractivo, y qué caracteriza a aquellos que son aborrecidos.
Aquí presentamos diez tipos de tweets que deberíamos evitar si queremos que nuestros seguidores no pinchen el fatídico botón de “unfollow”.
1.- “Estoy comiendo un sándwich delicioso”
La red no necesita conocer en profundidad cada uno de los pasos de nuestra vida diaria, así que es preferible dejar de lado este tipo de mensajes por mucho que consideremos que es pertinente compartir con nuestros contactos que la cena nos ha quedado de maravilla. Sólo pueden permitirse tal lujo aquellas celebridades que de verdad realizan actividades interesantes, y sólo en ocasiones señaladas como “estoy comiendo con el Presidente en la Casa Blanca” o “qué bien lo estoy pasando en los Oscar”.
2.- Quejarte
El internauta acude a Twitter para informarse, aprender y compartir, no para escuchar a un coro de plañideras lamentarse por el más pequeño problema. En general, los sentimientos negativos son tema tabú en Internet. Caso diferente es si proponemos una solución interesante a un problema determinado o si proporcionamos una información que puede ser útil a nuestros seguidores, como desaconsejar determinado restaurante o avisar de un inesperado atasco en la carretera.
3.- Saludar
En ocasiones, no se nos ocurre nada especialmente ingenioso que compartir con el mundo, por lo que decidimos que la mejor forma de mantener nuestra presencia en Twitter es publicar un “buenos días” dirigido a un público indeterminado. En esos casos, es preferible callar y esperar a tener algo de enjundia que comentar. Nadie nos echará en falta si pasamos dos horas sin actualizar.
4.- Abusar de los hashtags y las menciones
Aunque en ocasiones pueden ser útiles para promocionar un tweet, aclarar el sentido del mensaje o simplemente, crear un efecto humorístico, en otras puede sugerir que no tenemos nada interesante que decir. Además, una profusión de hashtags y menciones suele entorpecer la lectura, por lo que nuestros seguidores no se detendrán a malgastar su tiempo descifrando el contenido. Debemos limitarnos a aquellas etiquetas que sirvan para aclarar lo que queremos decir y facilitar la búsqueda.
5.- Reenviar una conversación privada
Imagínate que estás charlando por teléfono con tu mejor amigo, y de repente, decides interrumpirle, abrir la ventana y a voz en grito, reproducir parte de la conversación. Una locura, ¿verdad? Por esa misma razón no debemos retwittear las conversaciones que mantenemos con otro usuario, por mucho que nuestras observaciones nos parezcan ingeniosas. Al hacer esto, los seguidores se sentirán involuntariamente como si fuesen unos mirones introducidos en plena conversación ajena. Es preferible recurrir a los mensajes directos para conversaciones privadas.
6.- Hacer bromas internas
Hay más de ciento cuarenta millones de usuarios en activo en Twitter, según los datos publicados el pasado mes de abril. Piensa en cuántos de ellos pueden entender un comentario que sólo se utiliza en tu círculo más íntimo de amigos. Si algo no gusta al usuario medio es tener la sensación de que algo se le escapa, por lo que se deben reducir las referencias privadas al mínimo. No te hacen más interesante ni un creador de tendencias, sino más bien, un listillo.
7.- Hablar de tu número de seguidores
Si son muchos, te hará parecer un egocéntrico (“¡muchas gracias a mis dos millones de seguidores!”) cuya única meta es acumular contactos. Si por el contrario, son pocos, parecerá que estás suplicando desesperadamente que te sigan. En un caso u otro, hacer referencia a la cantidad de usuarios que te siguen es semejante a hablar del dinero que llevas en la cartera con un desconocido.
8.- Realizar comentarios crípticos
Tu línea temporal no es Twitter, aunque lo olvidemos en ocasiones. Recuerda que no todos compartimos los mismos seguidores, por lo que pensar que tu público está formado por lo que estás viendo en pantalla es un error. Tus mensajes deben señalar claramente de qué estás hablando y a qué te estás refiriendo, aunque pueda parecer obvio a partir de los temas candentes en cada momento. Hablar en clave sólo confundirá a tus seguidores. Tampoco es conveniente publicar una foto o link sin proporcionar un mínimo contexto.
9.- Publicar noticias antiguas
La mayor parte de usuarios suelen tener cubiertas todas sus necesidades informativas a través de una selección exhaustiva de las cuentas que siguen, por lo que es probable que si enlazas un contenido con cierta antigüedad o una noticia de gran relevancia, tus seguidores ya estén al tanto. Si no aportas un plus o compartes algo que pueda haber pasado desapercibido, mejor no saturar la línea temporal de tus seguidores con información repetida.
10.- Cualquier cosa sobre la que tengas dudas
Si necesitas tomarte diez segundos para pensar si lo que estás a punto de publicar puede darte problemas, mejor no lo hagas. Es tu subconsciente recordándote que quizá no merezca la pena arriesgarse a compartir ese comentario polémico, esa opinión radical o esa observación políticamente incorrecta. Sólo tú conoces la auténtica motivación detrás de la misma, así que la ausencia de unas referencias compartidas puede llevar a millones de usuarios de Twitter a malinterpretarlo.
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