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LA 'GENERACIÓN Y' CONTRA LOS 'BABY BOOMERS'

"Tú te lo mereces": cómo las generaciones mayores han maleducado a los jóvenes

"Tú te lo mereces": cómo las generaciones mayores han maleducado a los jóvenes
Los jóvenes están convencidos de que "ellos lo valen".(Corbis)
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“Los jóvenes se han tomado demasiado al pie de la letra el eslogan de L’Oréal: porque yo lo valgo. Muchos se sorprenden de que el mundo, o simplemente la oficina donde trabajan, no los considere el centro del universo”. De esta forma, Jessica Pryce-Jones, presidente de iOffice y autora de ensayos como Happiness At Work: Maximizing Your Pyschological Capital At Work (Wiley-Blackwell), explicaba en las páginas de Personnel Today cómo se comporta la generación Y en el entorno laboral; se trata del nombre que se ha aplicado a los nacidos entre los años ochenta y principios de los noventa. La generación que la psicóloga Jean Twenge conceptualizó bajo el hombre de “quinta de los derechos”, los descendientes directos de los baby boomers, que acaban de ingresar al mercado laboral.

Twenge escribió en su libro Generation Me (Free Press) que el rasgo principal que diferencia a la nueva promoción de la de sus padres es que es la primera que ha adquirido una clara conciencia temprana de sí misma y sus posibilidades de futuro, que ya se manifiesta de forma clara antes incluso de llegar a la adolescencia. Mientras sus padres no comenzaban a plantearse su lugar en el mundo hasta que eran adultos, decía la autora, estos jóvenes han sido educados en la era de la autoestima: “quiérete a ti mismo”, “cumple tus sueños” y “te mereces lo mejor” son los mensajes que habitualmente les han dirigido sus padres.

La psicóloga defendía que ello se debe a que estos, los baby boomers, hicieron de la individualidad su principal seña de identidad, de forma que han intentado educar a sus hijos en ese marco. Muy diferente al que ellos, los hijos de la generación silente, conocieron. Sus padres fueron los que disfrutaron del confort del hogar, el estado del bienestar y los que vivieron el cambio social de los años sesenta (y la Transición en España). La que ocupa ahora los puestos de mayor responsabilidad en el mundo empresarial y que ha desarrollado su carrera en un marco de optimismo eterno.

La relación que los jóvenes desean con sus jefes es más estrecha y menos jerárquica En España, se catalogó rápidamente a estos jóvenes, de forma despectiva, como la generación “ni-ni”. Ni trabajaban, ni estudiaban. Una concepción que en muchos casos olvidaba un factor determinante: que la llamada generación del Milenio ha sido educada en una cultura, valores y creencias muy concretos que hoy en día se encuentran en desaparición en el entorno laboral, y que suelen conducir a la insatisfacción por no ver cumplidas las expectativas que sus padres les habían ofrecido. El gran reto para dicha generación es ser capaces de compatibilizar la alta consideración de sí mismos con la incorporación a un mercado en crisis.

Qué los diferencia

La estadística sugiere que tarde o temprano, la generación Y comenzará a alterar la cultura laboral por mera cuestión demográfica: en Estados Unidos hay 75 millones de nacidos entre 1977 y 1988, frente a los 51 millones de la Generación X, que lo hicieron entre finales de los sesenta y comienzos de los setenta.

Una de las características que diferencia a la generación Y de sus padres es su fórmula del éxito: mientras los baby boomers tuvieron que labrarse su propio camino en un contexto expansivo, en el que la experiencia adquirida y la reputación personal obtenida a base de  tiempo y esfuerzo era su tarjeta de presentación, la llamada generación Y ha considerado que un alto salario y el respeto profesional se obtiene nada más salir de la Universidad. Paradójicamente, una herencia de la visión de sus padres: si en los sesenta y setenta la educación superior era la llave infalible para el éxito profesional, la masificación de la Universidad impulsada por los baby boomers ha provocado la devaluación de la misma.

Precisamente, la inestabilidad del mercado laboral ha provocado que la lealtad de la generación Y respecto a su lugar de trabajo sea mucho menor que en generaciones precedentes. La lógica dice que si, al fin y al cabo, se va a cambiar de trabajo continuamente durante toda la vida, uno no debe ser fiel a su empresa sino a sí mismo: otro signo de individualismo.

También ha cambiado su consideración de la vida laboral, tal como señala Susan P. Eisner en su artículo Managing Generation Y, publicado en el S.A.M. Advanced Management Journal: “Han aprendido de sus padres a desconfiar de la seguridad de los trabajos de larga duración y a buscar recompensas inmediatas de sus jefes. A diferencia de ellos, han desarrollado una filosofía de trabajar-para-vivir antes que vivir-para-trabajar”. Y recordaba que la relación que la nueva generación desea de sus jefes es más estrecha y menos jerárquica que la de sus padres, pero a la vez, menos independiente que la de la que demandaba la generación X, que prefería una mayor libertad frente a la demanda de tutela de los chicos del Milenio.

Sobreprotegidos por los baby boomers

Esta necesidad de asesoramiento continuo se encuentra en consonancia con el papel que los padres de la generación Y han desempeñado en su educación. Los antiguos baby boomers se han convertido en padres helicóptero, según la expresión acuñada por Foster W. Cline y Jim Fay: sobreprotegen a sus criaturas, a diferencia de lo que sus padres hicieron con ellos. También llamados padres cortacésped –por su voluntad de retirar todos los obstáculos del camino de sus retoños–, dicha terminología empezó a emplearse durante el comienzo del milenio cuando una nueva generación de estudiantes, armados con teléfonos móviles, empezó a acudir a las universidades americanas. Muchos profesores se quejaron de la intromisión continua de los padres en la vida de sus estudiantes.

A los doce años se comportan como si tuviesen diecinueve, pero parecen encontrarse amarrados a sus padres a partir de los veinteEn ese sentido, Karen Levin Coburn, autora de Letting Go: A Parent’s Guide To Understanding The College Years (Perennial), recordaba que “los padres del baby boom se han acostumbrado a dar órdenes y mantener un amplio control sobre su entorno”. Coburn también alude a factores demográficos para justificar su protección, como el descenso de hijos por pareja, que provoca un mayor foco de atención en cada uno de los retoños, o el aumento de los divorcios.

Según un estudio presentado el año pasado en el Drake Forum, mientras en 1974 un 40% de los baby boomers consideraban que vivirían mejor sin sus padres, en el siglo XXI, el 90% de los veinteañeros afirman que les gusta encontrarse cerca de los mismos. Según otra investigación realizada por la empresa de búsqueda laboral Monster.com, el 52% de los recién licenciados aún vivían con sus padres en 2010, una subida del 12% desde el año anterior. Y según el National Endowment of Financial Education, el 60% de padres con hijos no estudiantes comprendidos entre los 19 y los 39 años han ayudado económicamente a sus descendientes en algún momento.  

En Not Everyone Gets A Trophy (Jossey-Bass), Bruce Tulgan, fundador de la compañía de New Haven, Rainmaker Thinking, señala la paradoja que define dicha generación Y. “Es verdad que crecen muy rápido: a los doce años parecen comportarse como si tuviesen diecinueve. Pero por otro, parecen encontrarse amarrados a sus padres a partir de los veinte”. Es muy diferente a lo ocurrido con la generación de sus progenitores, que vivían una infancia más prolongada pero abandonaban el hogar a una edad mucho más temprana. Tulgan concluía señalando que es consecuencia de que “sus padres se propusieran crear una generación de superniños, acelerando su infancia, pero llevándolos a retrasar su madurez”.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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32el gaitero 15/06/2012 | 10:12

#8 Si contratan a un becario será porque les soluciona la papeleta, y en ese caso, para qué van a pagar más. Y si no, la empresa lo acabará notando porque el servicio que dé se resentirá, lógicamente.

Yo he trabajado de becario y mi trabajo no podría sustituir al de un empleado. Aprendí mucho y cobré poco, y ahora ningún becario podría sustituirme con solvencia.

Creo que los becarios pueden y deben preguntar sus condiciones económicas, faltaría más. Pero si ud. trabaja en un sector donde puede ser sustituido por un becario en cualquier momento, plantéese el rumbo de su carrera profesional, y dése cuenta de que quizá debería formarse más para acceder a puestos de más capacitación.

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31ElValen 15/06/2012 | 07:53

Yo estudié mi primera carrera con becas... lo que conllevó qumarme las pestañas toda mi juventud. Después estudié Ingenieria Industrial en la Politecnica, mientras trabajaba... y siempre lo tuve a orgullo, no me importó sacrificarme hasta casi los 30 años. Era una generación demasiado individualista, y cada uno salía adelante como podía.
Ahora veo los becarios, que son en general, chicos y chicas encantadores, mejores personas que los de mi generación [tengo 45], pero es que desde los 23 añitos, ya solo les preocupa conseguir esta o aquella película en Internet, conseguir entradas para ir al "Circo del Sol", o para el fútbol.... pero no les hables de seguir esforzándose aprendiendo idiomas, o trabajando fuera de España, u otra carrera. si dices eso, es como si eres marciano...
Es una generación tremendamente hedonista, algo vaga, y caprichosa... claro que hasta hace bien poco, muchos se lo podían permitir.

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30keisoes 25/05/2012 | 16:20

A ver si así no me banea el moderador...

#14 Estás equivocado en que no asististe a la fiesta, es más, eres el resultado de esta. De donde te crees que ha salido el dinero de tu formación si no? Formación pública a todo trapo, sin escatimar medios.

Ten en cuenta que en épocas en las que sobra mano de obra [que ha habido muchas en España] se ha tirado siempre de mano de obra joven, barata y con ganas de trabajar. Por que un empresario es empresario para ganar dinero, esa es la única verdad. Y si ni baratos, quiere contratar jovenes, eso, sin más, significa que no valéis. Y que no valéis no significa que no seáis super inteligentes, super formados y super emocionales. Significa que no obtiene beneficio de ese joven, o obtiene más de otro empleado.


Y de emigrar, de nuevo, pues yo, yo, yo me he pasado cuatro años fuera de España trabajando, y te puedo decir que no paaaaasa naaaada por hacerlo.

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29Duke Atreides 24/05/2012 | 23:06

#27 La figura del aprendiz ha sido siempre el paso inicial para todo profesional. Algunas profesiones lo llamaban pasante. Que se le haya cambiado el nombre no significa que se trate de algo nuevo.
De hecho, el verdadero becario es en realidad una categoría infior a la de aprendiz, ya que no se le supone una dedicación a tiempo completo.

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28espino 24/05/2012 | 22:17

#2 Los Becarios, habitualmente mano de obra GRATIS para ABOGADOS Y ARQUITECTOS,PERIODISTAS es una VERGUENZA NACIONAL
En la mayoria de profesiones NO EXISTEN..

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27Duke Atreides 24/05/2012 | 20:26

#14 Pues a mí me parece evidente que el co-forero ha puesto 12000 euros para redondear, y que el salario mínimo sí que ha podido estar en esas cifras.
Y lo de "invertir tanto en formación"... pues criatura, ¡qué engañado lo tienen!

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26Duke Atreides 24/05/2012 | 20:17

#19 Pues sí, eso es lo normal, pero cuesta que michos se lo metan en la cabeza.
Llega un momento, si todo marcha de forma medianamente deseable, en que la experiencia y valor acumulado de uno empieza a pesar y entonces son los oferentes los que le buscan y le tientan a uno con ofertas económicas. O que te preguntan respetuosamente cuánto ganas para ver si pueden superar la oferta.
Pero eso tarda en llegar... si uno se curra el que llegue.

saludos.

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25Duke Atreides 24/05/2012 | 20:13

#6 Una clarividente exposición. Considerar normal y gratis lo que se ha conseguido quizá por primera vez en la Historia y a un altísimo precio; considerar como derecho lo que no puede ser sino un beneficio social al que se podrá aspirar cuando se haya generado; haber caído, en suma, en la trampa del nihilismo.
Y no basta con darse cuenta ahora; hay que echar la vista atrás y desandar en muchos aspectos el camino seguido hasta donde cogimos el desvío equivocado.

Saludos

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24Duke Atreides 24/05/2012 | 20:09

#5 y #4 Salta a la vista que no tienen ustedes claro lo que es un becario y para qué le sirve una beca. Afrontar una beca desde lo que se cobra es el mismo disparate que hablar de una "huelga de estudiantes": una contradicción en los propios términos. Y como, efectivamente, se ha intentado funcionar en base a contradicciones tales, pues a nadie sensato le extraña que la generación peor preparada de nuestra Historia, en lo académico, personal y moral, lo tenga muy, pero que muy negro para salir de esta crisis.

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23amapola-lola 24/05/2012 | 19:36

En la generación X en la Y y en la Z, siempre se ha trabajado para poder vivir.... Me refiero a que todos trabajamos por dinero. ¿como no se va a preguntar por las condiciones económicas y por los horarios en un trabajo? Eso no debería ser un tabú en una entrevista.. ni para un becario ni para el más experto profesional. El salario es un asunto primordial. Yo no soy Y, más bien X, pero no me molesta que nadie pregunte por las condiciones laborales. Estaría bueno..!

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