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LAS POLÍTICAS PÚBLICAS DE FORMACIÓN CULPABILIZAN A LOS DESEMPLEADOS

"Si estás en paro, la responsabilidad es solo tuya"

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"Si estás en paro, la responsabilidad es solo tuya"

En la formación se trata de reeducar a los desempleados. (Corbis)

Esteban Hernández 26/04/2012   (06:00h)

“Yo creo que ellos no llegan a reconocer que tienen muchos elementos internos que pueden modificar y que influyen en que encuentren o no encuentren trabajo con más facilidad…” (Formador, Sevilla).

“Tiene que interiorizar desde su situación personal, ¿qué ofrezco yo al mercado laboral?...Ver qué condicionantes son internos y se pueden modificar respecto a la inserción en el mercado laboral". (Formador, Valencia).

Este trabajo del individuo respecto de sí mismo es la solución que ofrecen al paro los modelos formativos actuales. Como aseguran Amparo Serrano, Carlos Fernández y Alba Artiaga en el estudio Ingenierías de la subjetividad, las políticas para el desempleo han priorizado una visión según la cual el problema de la inserción se debe fundamentalmente al desconocimiento que el sujeto tiene de sí mismo. En consecuencia, la tarea fundamental del formador no es facilitarle el conocimiento del mercado e indicarle dónde buscar y qué nichos y posibilidades tiene a su alcance, sino “enseñarle a mirarse a sí mismo, a identificar sus potencialidades y, de forma complementaria, a asumir sus debilidades personales”.

Hacerles bajar del árbol

La tarea de la formación es, por lo tanto, psicológica, haciendo que el desempleado repare en sus acciones, refuerce sus habilidades, mejore sus aptitudes y, sobre todo, reforme sus actitudes negativas.  Se trataría, aseguran, “de estimular una orientación (una “mirada”) positiva hacia la adversidad, una tendencia extendida en diversos ámbitos sociales en el momento actual”. Y ello pasa, en gran medida, por hacer conscientes a los desempleados de que si carecen de trabajo es porque no han sabido adaptarse o porque poseen aspiraciones muy elevadas.

“Hay que aterrizarles en la realidad". (Formador, Valencia).

 “Lo que nosotros trabajamos con ellos es más un poco la tolerancia a la frustración”. (Formador, Valencia).

 “Que se caiga del árbol un poco ¿no? A veces, vienen con unas expectativas muy altas ¿no?”. (Formador, Madrid).

Y este es un gran inconveniente propio de nuestro tiempo, aseguran muchos expertos. Estamos viviendo una situación en la que los desempleados se han acostumbrado a la dependencia de un estado de bienestar que ha creado patologías propias, por lo que las políticas públicas no deben focalizarse tanto en la lucha contra la pobreza o la exclusión, sino contra esa tendencia a beneficiarse de manera automática de la benevolencia estatal. Para solucionar ese problema, autores como Sanford Schram proponen un tipo de intervención, denominada medicalización terapéutica, cuyo objetivo es “desenganchar” a los desempleados de esa dependencia tan perniciosa.

Lo importante son las ganas

Esta ingeniería de la subjetividad, pues, pone en el acento en las personas en lugar de en las situaciones que viven, en su psique en lugar de en sus circunstancias. Así, asegura Serrano, los desempleados (y por extensión el resto de la sociedad, que comparte el discurso) se enfrentan a la crisis desde una especie de terapia psicológica positiva, según la cual el problema es la adaptabilidad de los trabajadores, sus competencias y el saber estar permanentemente disponible para incorporarse al mercado del trabajo, y no el funcionamiento de éste.

Para esta tendencia psicologizadora de la vida social, el asunto no estriba en que no haya trabajo o en que el existente sea escaso y precario, sino en la mirada poco activa del desempleado. No es una cuestión de condiciones objetivas, sino de ímpetu subjetivo; no se trata de que sea difícil volver al mercado laboral, sino de las ganas y el esfuerzo que se pongan en esa tarea. Esta conversión del problema exterior en problema interior, que es el centro de la actuación de los formadores, genera efectos muy dispares en los receptores. Así, hay quienes asumen como propias las perspectivas que les ofrecen los formadores, interiorizándolas adecuadamente:

 “El mercao es el mercao. Lo único que pasa es que antes no sabías presentarte a ese mercao y ahora sabes presentarte a ese mercao”. (Usuario, Sevilla).

 “Eh… parte de mi situación ahora mismo, en parte, es mi culpa porque a lo mejor… pudiera haber decidido otras cosas en determinado momento y no caer en ciertas situaciones”. (Usuario, Madrid)

Otros cuestionan desde la ironía y el cinismo las consignas que les trasladan, y un tercer grupo abordan la situación desde un acentuado distanciamiento.

“Que eso es muy novedoso, que eso es muy nuevo, que eso es muy todo, vale, de acuerdo, pero es que después trabajo no hay”. (Usuario, Sevilla).

“Hacer un curso engañado, no le veo el sentido [….] ¿Para qué sirve? Solo sirve para que yo ocupe mi tiempo libre, únicamente. O sea, que te tengan todos los días seis horas, ahí parado (Usuario, Valencia).

El problema de esta insistencia en la activación radica en que se produce a costa de ignorar la realidad exterior. No se trata tanto de que el sujeto en paro busque trabajo con ahínco y de las maneras más efectivas, lo cual es muy beneficioso, sino de que le haga saber que todo lo que ocurra será únicamente responsabilidad suya. “Parece que nada en la sociedad funciona mal y que todo es problema de no saber gestionar correctamente tu subjetividad. Los conflictos sociales se vuelven conflictos puramente personales. Tienes que adaptarte a lo que sea, y si no la responsabilidad será tuya. Ya no se habla de fragilidad o de vulnerabilidad sociales, sino de las dificultades personales de gente que no ha sabido adaptarse a lo que los mercados requerían”, asegura Serrano. 

Una libertad paradójica

Este tipo de intervención de carácter individualizador incurre en una contradicción importante, ya que va dirigida a restablecer la capacidad de autonomía y de autogobierno de las personas, pero en realidad  promueve la adaptación a situaciones impuestas y aparentemente inmodificables.  Según Carlos Fernández, la autogestión (particularmente en lo que se refiere a la carrera profesional, pero no sólo) representa una parte fundamental del ethos moderno. Y también lo son las llamadas a la autonomía y a la libertad, la cual se encuentra evidentemente constreñida por lo que nos rodea. Aunque las lecturas que se hacen de ella son peculiares, avisa Fernández: “tenemos libertad para competir con los otros, para ser egoístas, para presionar a los demás y presionarnos o para desarrollar nuestras competencias, pero no la tenemos para ser solidarios, aspirar a la redistribución de la riqueza, etc. Hay un discurso moral casi de la época victoriana en relación al trabajo pero vestido de new age y terapias diversas”.

Para Fernández, una de las principales características de este discurso “es su carácter doblevinculante, ya que por una parte, promete la liberación y autonomía del trabajador y por otra prescribe su sumisión, generando frustración. Debemos recordar que, de acuerdo a autores como Bateson, en estos dobles vínculos emocionales se encuentra la base de la esquizofrenia”.

 

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 18 COMENTARIOS

18 .- ¡Auch! ¡Auch! ¡Auch! A veces la gente no tiene compasión de quien lee y escribe lo que se le cruza por las neuronas, sin procesar emocionalmente. Y expreso lo anterior porque hay que ser harto especialito para asegurar que los Departamentos de Recursos Humanos son los responsables de que alguien quede de un día para otro sin trabajo. Y por si acaso ni remotamente son de mi agrado, pues desde el nombre me parecen caducos, pues los seres humanos no son recursos, sino son capital. Capital Humano. Bueno será entender a partir de ahí que las organizaciones necesitan gentes que puedan cumplir ciertos cometidos de manera impecable y menciono la palabra para explicar que el impecable no lo define el actor sino el director. Quizá un ejemplo futbolero sirva para aclarar esta disyuntiva. Ibramovic llego al Barcelona y año después se marcho. ¿Por malo? ¿Por qué Zubizarreta lo odiaba? ¡No! Se fue por no entender la emocionalidad de esa empresa catalana, que cuida una forma de ser; forma de ser que por ejemplo si entendió el argentino Mascherano y por ello pudo ser transformado y así aseguro su estabilidad laboral. Por si acaso Hala Madrid y salud por mi sangre vasca

j a ortetxo i armaza

29/04/2012, 23:53 h.

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17 .- ¡Auch! ¡Auch! ¡Auch! A veces la gente no tiene compasión de quien lee y escribe lo que se le cruza por las neuronas, sin procesar emocionalmente. Y expreso lo anterior porque hay que ser harto especialito para asegurar que los Departamentos de Recursos Humanos son los responsables de que alguien quede de un día para otro sin trabajo. Y por si acaso ni remotamente son de mi agrado, pues desde el nombre me parecen caducos, pues los seres humanos no son recursos, sino son capital. Capital Humano. Bueno será entender a partir de ahí que las organizaciones necesitan gentes que puedan cumplir ciertos cometidos de manera impecable y menciono la palabra para explicar que el impecable no lo define el actor sino el director. Quizá un ejemplo futbolero sirva para aclarar esta disyuntiva. Ibramovic llego al Barcelona y año después se marcho. ¿Por malo? ¿Por qué Zubizarreta lo odiaba? ¡No! Se fue por no entender la emocionalidad de esa empresa catalana, que cuida una forma de ser; forma de ser que por ejemplo si entendió el argentino Mascherano y por ello pudo ser transformado y así aseguro su estabilidad laboral. Por si acaso Hala Madrid y salud por mi sangre vasca.

j a ortetxo i armaza

29/04/2012, 23:00 h.

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16 .- ¿Lo dices por lo inteligente? ¿Por la forma de mi prosa? o porque solo los argentinos entienden disciplina, voluntad compromiso y por supuesto familia. Como dicen los peruanos, hay comentarios que te dejan cojudo y hay cojudos que te dejan sin comentarios.

j a ortetxo i armaza

29/04/2012, 19:30 h.

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15 .- #14 Permíteme una pregunta: ¿A que tú eres argentino?

rodionito

29/04/2012, 18:53 h.

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14 .- Las universidades viven empeñadas en entregar profesionales brillantes –prudente decir que muy pocas lo consiguen- pero aún no se percataron que lo que el mercado necesita es buenas personas. Las empresas de hoy reclutan y cada vez con mayor énfasis a personalidades aptas para vivir transformaciones. No conozco a una sola persona con inteligencia emocional, interpersonal, resolutiva y evolutiva en el desempleo. Es más a veces me sorprende observar la facilidad con la cual este tipo de Capital Humano, renuncia a puestos envidiables como alguien deja pasar un tentempié en un sarao rural. Ejerzo de lifecoaching y a menudo dialogo con profesionales llenos de diplomas, títulos y certificaciones pomposas, que no encuentran nada acorde a sus pretensiones; después de unas horas de dialogo habitualmente llegamos a la conclusión de que la razón de su vía crucis no pasa por lo que conoce, sino que se da así por todo lo que adolece. ¿A que nos referimos? Disciplina, voluntad y compromiso. Eso que no entrega ninguna universidad, sino la familia.

j a ortetxo i armaza

29/04/2012, 17:25 h.

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