22/04/2012
(06:00h)
“Cuanto más tiempo pasa una mujer en una relación, menos deseo sexual siente”. Esta es la tesis principal de un reciente estudio publicado en el Journal of Sex & Marital Therapy por Sarah Murray y Robin Milhausen, de la Universidad de Ontario (Canadá), tras consultar a 170 universitarios. La mayor parte de las jóvenes consultadas confirmaban que el paso del tiempo las había llevado a perder interés por sus parejas, algo que no ocurría en el caso de los varones, cuyo deseo permanecía estable.
No se trata de una idea que haya sido articulada científicamente en un gran número de ocasiones. Por lo general, la ciencia contemporánea ha defendido que el deseo desaparece de forma natural de igual manera para ambos sexos. El presente estudio defiende, al contrario, que la pasión de hombres y mujeres se comporta de manera muy distinta a lo largo del tiempo. El psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, uno de los primeros en abordar las patologías sexuales a finales del siglo XIX, ya aseveró en su día que “el hombre siente el doble de apetito sexual que las mujeres”. Sin embargo, se trataba de una mera intuición que habría de ser referendada.
La mayor preocupación
Las estadísticas parecen señalar inequívocamente en tal dirección. Según un estudio realizado en 2010 por una clínica de urología de Nueva Jersey, el declive de la pasión es el problema que más preocupa a las mujeres según envejecen. Así, mientras antes de los treinta años apenas el 30% de las pacientes le daban importancia, un 48% de las mujeres de cuarenta y cinco años lo percibían como una circunstancia preocupante y un 96% de las mayores de setenta años lo consideraban su principal reto.
Los hombres que sienten un descenso de su vitalidad sexual pueden llegar a no reconocerlo
Por lo general, la disminución del deseo es el mayor problema afectivo que debe afrontar el género femenino a lo largo de su vida: un 47% de las mujeres de todas las edades lo consideran lo más importante, seguido de cerca por las dificultades para alcanzar el orgasmo (un 45%). Una situación que encuentra su correlato en el declive de la actividad sexual de las mismas, que se sitúa en un 87% hasta los cuarenta y cinco años, un 45% entre los 55 y los 70, y apenas un 15% entre las mayores de setenta años, según el estudio anteriormente citado.
¿Biología, evolución, cultura?
La razón que aducen las teorías evolucionistas para explicar esta divergencia es que el hombre ha de permanecer siempre sexualmente activo, puesto que está biológicamente programado para depositar su semilla en el mayor número de lugares disponibles, con el fin de garantizar la prolongación de su linaje. Por el contrario, según dicha visión, las mujeres deben perder su apetito con el fin de que se puedan centrarse en sacar adelante a sus hijos y evitar coitos que no tengan como fin la reproducción. ¿Pero se trata de algo universal?
Eso parece sugerir un estudio realizado por David P. Schmitt de la Universidad de Bradley, tras entrevistar a diferentes individuos de cincuenta y dos países distintos, repartidos por los seis continentes. Schmitt llegó a la conclusión de que los hombres (y las mujeres) parecen comportarse de forma semejante en cualquier lugar del planeta en lo que respecta al sexo, por lo que no se trataría de algo exclusivamente cultural. Dicho estudio añadía que la testosterona influye en un alto grado en el deseo masculino, pero que no es la única razón para explicar esta situación, ya que la ciencia aún no ha llegado a un acuerdo respecto a este punto.
En una línea diferente, los profesores Pamela Regan y Leah Atkins de la Universidad de California, autores de Diferencias y semejanzas sexuales en la frecuencia y e intensidad de las relaciones sexuales, apuntan a una razón más sociológica. Según su estudio, el sistema de castigos y refuerzos que condicionan la educación de las mujeres y los hombres es muy diferente en ambos casos, de igual forma que ocurre con las creencias y tópicos sobre los mismos. Así, “los hombres son animados a considerarse criaturas sexuales, con un deseo omnipresente e incontrolable, mientras que las mujeres son entes asexuales, cuya pasión debe ser controlada inmediatamente”.
El embarazo, la lactancia y la menopausia pueden afectar negativamenteSegún el estudio, la interiorización de dichas ideas preconcebidas provoca que un gran número de mujeres consideren que, inconscientemente, su deseo debe ser regulado y puesto en cuarentena. Sarah Murray y Robin Milhausen recordaban en su estudio que por la misma razón, los hombres que sienten un descenso de su vitalidad sexual pueden llegar a no reconocerlo porque ello horadaría la imagen de su virilidad.
Calidad, no cantidad
Sin embargo, otro estudio realizado por diversos investigadores australianos llamado Satisfacción sexual entre los hombres y mujeres heterosexuales: la importancia de la frecuencia deseada del sexo proporciona un matiz diferente a la reciente investigación de los canadienses.
En él, los resultados señalaban que un 54% de los hombres y un 42% de las mujeres consultadas afirmaban encontrarse poco satisfechos con la vitalidad sexual de su relación. Pero existía una gran diferencia entre las razones que ambos sexos aducían: casi todos los hombres descontentos señalaban que su situación se solucionaría si tuviesen relaciones íntimas más a menudo, mientras que las mujeres, en un tercio de los casos, no apuntaban a la cantidad de sus relaciones como algo esencial.
En realidad, como señalan los estudios, un menor deseo sexual no tiene por qué implicar que se practique menos sexo. En realidad, se trata de un mero sentimiento interno, relacionado con la libido de la mujer, que influye la predisposición de las mismas a hacer el amor y a disfrutarlo. No se trata de cuánto sexo se tenga, sino de cuántas ganas se tengan de hacerlo, un factor que influye en la calidad del mismo.
Los estudios intentan explicar este descenso en la libido a través de un pequeño abanico de razones, íntimamente relacionadas con los cambios del organismo femenino. Por ejemplo, la percepción del declive del atractivo suele afectar mucho más a las mujeres que a los hombres, lo que aumenta la inseguridad latente en sus relaciones afectivas. Al mismo tiempo, un mayor estrés influye de forma negativa en las ganas de tener sexo del género femenino, algo que no ocurre con los hombres. Otras alteraciones del cuerpo, como es el caso del embarazo y la lactancia o la menopausia, pueden influir negativamente. Son momentos críticos que no afectan al sexo masculino.
Cuanto más fuerte sea el compromiso por hacer feliz a tu pareja, de mayor vitalidad gozará la vida sexual de la mismaOtro grupo de investigadores californianos se preguntaron de qué forma pueden afrontar las mujeres tal situación. Y recogieron sus conclusiones en un estudio llamado Manteniendo el deseo sexual en las relaciones íntimas: la importancia de los objetivos. Básicamente, concluían, la mejor forma de hacerlo es proponiéndose unos objetivos comunes que se puedan alcanzar conjuntamente.
Un compromiso común
La principal diferencia entre aquellas parejas felices y las que se encontraban decepcionadas tras unos meses de relación era que las primeras se planteaban unas mismas metas y tenían aspiraciones comunes. Aquellos que seguían queriendo divertirse juntos, expandir su relación o superar juntos las dificultades se mostraban contentos tras varios meses de relación. Lo que a su vez condicionaba el deseo sexual: debido a que es percibido como una de las mejores herramientas para mejorar la intimidad y la cercanía de la pareja, se presentaba como algo deseable, incluso a largo plazo. Dichas parejas habían conseguido superar el declive de la pasión inicial utilizando el sexo con otros objetivos.
La última conclusión extraída de dicho estudio es que plantearse como meta la satisfacción sexual de uno mismo o de su pareja es el camino más corto para mantener la pasión viva a diario, puesto que define unos objetivos concretos que pueden llevarse a cabo en el día a día. Cuanto más fuerte sea el compromiso por hacer feliz a tu pareja, de mayor vitalidad gozará la vida sexual de la misma.
Dicho estudio se abría de forma irónica con la célebre cita de la actriz Zsa Zsa Gabor en la que señalaba que “no sé nada del sexo, porque he estado casada toda mi vida”. Una sarcástica afirmación que verbalizaba una concepción bastante extendida sobre la vida en pareja. En nuestra mano está que el célebre aforismo no se traslade a nuestro matrimonio.
LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
11scuan 22/04/2012 | 21:55
Para hacer esa afirmación inicial tan genérica no hace falta hacer ningún tipo de estudio porque se desprende de la lógica más elemental, de la lógica animal. Si a una persona omnivora le sigan dando la misma comida cada día le gustará menos o cosas por el estilo.. Si tratamos las relaciones de pareja solo con esa misma finalidad tendrán todas el mismo desenlace... Esto es una auténtica chorrada y un absurdo cuando apreciamos al hombre como ser humano no como animal lo que mucha falta hace en esta sociedad.
10Boswell 22/04/2012 | 21:37
Haber: ni studios ni gaitas ni pamplinas, que los humanos no somos ratones de laboratorio.
Al hombre le falta un hervor evolutivo y punto.
Sigue siendo el cavernícola [un poco menos peludo y con TF inteligente] que fue: el semental y macho alfa que la civilización judeocristiana [por no hablar del calvinismo/puritanismo a lo Mayflower] ha intentado domesticar, como si fuéramos gatitos, cuando en el fondo somos unos leones amaestrados por el latígo del domador que es la sociedad y sus costumbres.
El hombre es un depredador sexual en potencia, y en función de su edad [afortunadamente los picores adolescentes se calman] y su nivel de testosterona [y en ciertas ocasiones, de alcohol].
La mujer, mucho más madura evolutivamente, nos da mil vueltas en esto de controlarnos. Por eso hay tantos problemas de pareja: divorcios, cuernos, etc...
A ver si no enteramos de una vez, señoras: el hombre está dispuesto en cualquier momento a echar un polvo con una desconocida.
Y saben cuál es el impacto emocional en él? Igual que rascarse un pie: cero.
Alguien dijo:
La mujer da sexo para obtener cariño. El hombre da cariño para obtener sexo.
8vvmm58 22/04/2012 | 15:22
Lo que afirma el artículo es una generalización. En cualquier caso, pienso que las mujeres en principio de la relación pueden darle importancia a las relaciones sexuales, entre otras cosas para tener 'contento' a la pareja. Con el tiempo, loas prioridades cambian y vienen la necesidad de que la pareja le preste atención, más necesidad de cariño [ver que la pareja siente algo más que atracción sexual y de ese modo comprobar que es más confiable y no le fallará en el futuro] y también las opciones de futuro: formar una familia,los cuidados de los hijos,etc.
7j a ortetxo i armaza 22/04/2012 | 15:12
"El sexo no es copula, el sexo es cotidianidad" Para entendernos. Si la mujer infiere que su marido repara en ella sólo cuando él está con la libido efervescente muy temprano se percatara que es "muñeca inflable" e iniciara de esa manera un camino irrevocable hacia la abstinencia, pues a nadie le agrada saberse artículo utilitario. Por el contrario si en su día a día escucha, observa y siente que la admiración por su rostro, figura, voz y erotismo tiene vigencia, su química sexual transitará por sus entrañas y deseara y necesitará alimentarla y saciarla. A las gentes que visitan mi consulta de lifecoaching y ponen sobre el tapete el problema, les recuerdo lo expuesto, pero además les rememoro que uno reincide en el placer, sólo cuando lo siente, no cuando se lo cuentan. Esto último es muy importante, pues un porcentaje muy grande de seres humanos ignora por comodidad y egoísmo lo que es el orgasmo. Demasiados creen que es un tema individual, cuando él por antonomasia es la muestra de aquello que se llama empatía. Y por favor no estoy hablando del famoso “terminar juntos” hablo del no dejar la función hasta que ambos se declaren satisfechos y por favor para lograr ello, todo vale.
6Taxco 22/04/2012 | 13:44
EL SEXO por el SEXO!!!!!!!!!!!!!!
El ideal és "gozar el sexo" cuando las dos partes están de acuerdo en realizarlo. No importa que sean "pareja" o simplemente sea fruto de un encuentro fortuíto. Lo importante és, que NAZCA el deseo en el momento de conocer al ser opuesto a tu SEXO [dejo aparte a los gay y lesbis].
Las relaciones esporádicas son muy buenas y según el resultado de la primera experiencia, nacen o no los deseos de continuar.
El "matrimonio" és un PACTO DE NO AGRESIÓN, que obliga a la FIDELIDAD, con la cual NO CREO.
Debe de ser muy hermoso, no desear a ninguna otra mujer u hombre a lo largo de toda una vida, pero yo no he podido experimentarlo con mis cuatro matrimonios y muchas relaciones "antes de, y durante el matrimonio". Siempre salian los deseos, sín BUSCARLO, la oportunidad de una nueva EXPERIENCIA a la cual nunca me negué.
Afortunadamente los años solucionan estos problemitas y todo lo vivido se convierte en unos "dulces o amargos recuerdos". TAXCO
4cabrero 22/04/2012 | 12:03
Llevo treinta y cinco años casado con la misma mujer, hemos echado carmantes hasta hartarnos, pero el tiempo pasa factura y aunque el hombre sigue queriendo, en la mujer no ocurre lo mismo. Al tener la menopausia ya se nota el cambio, eso unido a los problemas que puedan tener de toda índole les acaba con las pocas ganas que le quedaban.
3escorpion 22/04/2012 | 11:13
"En un estudio llevado a cabo sobre 170 universitarios...". Vamos, un estudio de lo más variado, una muestra censal de lo más heterogénea, y donde está representado todo el nivel económico, sociológico, y por edad del espectro posible a estudiar...
¡¡¡Amos anda!!!.
Se nota que quién ha redactado esto lo hace por oidas, o leidas, pero que, de experiencia directa, muy poca.
A las mujeres, como a los hombres, sino hay un afecto y una atracción mutua de por medio, al cuarto polvo ya te has cansado del otro/a. Y es normal. La vida es algo más que sexo. Y si dos personas se tiran juntas un montón de años, no es precisamente por que en la cama la cosa vaya de puta madre. Puede que sí, o puede que no. Pero lo que es seguro es que no lo es porqué uno de los dos tenga más o menos ganas de sexo que el otro.
Y esto es totalmente cierto aquí o en Pekín. Para blancos o negros. Para hombres o mujeres.
Menos tener en cuenta estudios sobre chavales que se están iniciando en la vida, y más sobre personas adultas que ya están de vuelta de muchas de estas cosas. Rigor del artículo = 0
Enésimo artículo redactado por un becario de EC, en funciones de desasnización profesional.