REESTRENAN VARIOS CLÁSICOS DEL DIRECTOR BRITÁNICO

Diez hitos por los que no puedes perderte a Hitchcock en el Cine

Diez hitos por los que no puedes perderte a Hitchcock en el Cine
Alfred Hitchcock en un cameo en su película 'Los Pájaros'.
Enrique Pérez* 05/04/2012   (06:00h)
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Esta Semana Santa las películas de Alfred Hitchcock (Leytonstone, Londres, 1899-Los Ángeles 1980) vuelven a la gran pantalla. Gracias a las nuevas tecnologías (HD) los más jóvenes pueden descubrir, y los más cinéfilos volver a gozar, con las obras maestras del director británico. Hay muchas razones para ver de nuevo a Hitchcock, un director que marcó un antes y un después en la historia del cine. Estos son sus diez logros más importantes.

1. Un realizador extravagante para temas universales

Las películas del “maestro del suspense”, mantienen intactas su ritmo, calidad, originalidad y temas universales, como la obsesión, el amor, los falsos culpables, la traición, la muerte o el sexo, además de ahondar en la personalidad freudiana de sus personajes (en Recuerda, ligada al psicoanálisis, Salvador Dalí fue el diseñador del sueño). Su estricta educación católica en casa y en el Colegio de Jesuitas de Londres chocaron con su amor hacia la prosa de Edgar Allan Poe. De niño tímido pasó a convertirse en un extravagante director de cine con un mordaz, delicioso y ácido humor negro (por no hablar de sus bromas pesadas con los actores).

2. Un cinéfilo que pasó por todos los oficios antes de ser director        

Hitchcock se convirtió en cinéfilo empedernido tras ver El nacimiento de una nación (1915) de D. W. Griffith, comenzando a hacer rótulos, y ser montador, director artístico y guionista en el cine mudo. Su pasión le llevó a dirigir en 1925 su primera película: El jardín de la alegría. Tras convertirse en un referente mundial por títulos como 39 escalones (1935), David O. Selznick, el productor de Lo que el viento se llevó, le convenció para irse a vivir a EE.UU. y rodar allí la primera película de su magistral etapa norteamericana, Rebeca (1940).

 

3. Un director despreciado por la crítica de su tiempo         

Aunque Hitchcock es archiconocido y respetado, apenas gozó en su momento del reconocimiento de la crítica (hasta la llegada de la Nouvelle Vague, con François Truffaut al frente). Fue nominado en cinco ocasiones al Oscar (Rebeca, Náufragos, Recuerda, La ventana indiscreta y Psicosis). Sin embargo, nunca obtuvo la estatuilla dorada. Una auténtica injusticia, que fue compensada con un Oscar Honorífico en 1971. Con mejor criterio, ganó dos Conchas de Plata al Mejor Director, por Vértigo y Con la muerte en los talones en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

4. Un hombre obsesionado por cada escena

La archifamosa escena de la ducha de Psicosis fue rodada por Hitchcock durante siete días y se compone de 68 planos. Fue la principal razón de Hitchcock para filmar esta película inolvidable. Empleó el blanco y negro para dar más verismo a la sangre -en verdad, jarabe de chocolate-, durante el asesinato de Janet Leigh (sorprendente muerte de la estrella del film, en el primer tercio de metraje). El inteligente montaje resulta aterrador: nos pone en el punto de vista tanto del asesino como de la víctima, lo cual desasosiega al espectador.

5. Unas bandas sonoras inolvidables

Inolvidable igualmente la excepcional banda sonora de Bernard Herrmann en Psicosis, empleando violines, violas y violoncelos. No menos magníficas y recomendables son sus partituras para Vértigo y Con la muerte en los talones. En Los pájaros no hay música de fondo, pero los impresionantes sonidos de las aves fueron trabajados como una verdadera partitura, supervisada, cómo no, por el propio Herrmann.

 

6. Hitchcock las prefería rubias

La escena en que Tippi Hedren es atacada por una gaviota en Los pájaros no pudo ser más realista. Aunque la gaviota no era auténtica, sino un muñeco lanzado hacia la actriz mediante unos cables, el impacto le provocó una herida en la frente. El rodaje se paró tres días mientras Tippi (madre de Melanie Griffith) se recuperaba. Fue una de sus muchas “rubias” protagonistas (Grace Kelly, Ingrid Bergman, Marlene Dietrich, Eva Marie Saint, Janet Leigh, Doris Day, Carole Lombard, Julie Andrews, Kim Novak…). Hitchcock prefería rubias para el papel principal porque las consideraba más misteriosas.

7. Un jefe que sabía elegir bien a su equipo

Hitchcock siempre se rodeó de grandes técnicos, como la magnífica labor de fotografía que llevó a cabo Robert Burks en Vértigo, rodada en el área de la preciosa Bahía de San Francisco. Atención a los sugerentes créditos iniciales de Saul Bass –mismo diseñador gráfico de Psicosis y Con la muerte en los talones- y a la primera secuencia. ¿Es posible que James Stewart se libere de la cornisa en que está colgado, qué ocurre posteriormente? Abierto a la imaginación del espectador.

8. Obras llenas de simbología, enigmáticas y que invitan a la revisión

Vértigo está repleta de simbología (fálica, en gran parte, como el bastón o la Torre), juegos psicológicos, visiones, falsas apariencias, confusión entre pasado y presente… Una original, impecable, historia de amor obsesiva y eterna. En la novela en que se basa, “De entre los muertos”, escrita por Pierre Boileau y Thomas Narcejac, el protagonista es impotente sexual. Hitchcock prefirió aludir a su sexualidad (y divertirse) de múltiples y sutiles maneras. Hasta la reciente y exitosa serie de TV, House, le rinde un homenaje a esta obra maestra, colgando el cartel de Vértigo en el despacho del Dr. Wilson.

 

9. El inventor del Macguffin

Con la muerte en los talones es el mejor ejemplo de qué es un MacGuffin: elemento de suspense sin relevancia, que hace que los protagonistas avancen en la trama. Una simple confusión de identidad llevará a Cary Grant a protagonizar una frenética, divertidísima y magistral huida, en compañía de Eva Marie Saint. Suspense al máximo con increíbles secuencias de acción como la de la avioneta o el desenlace en el Monte Rushmore. Maestría cinematográfica por los siete costados.

10. El director de los cameos

En la filmografía de Hitchcock se pueden descubrir simpáticos cameos del director: 37 en total de 53 películas. La mayoría suceden en los dos primeros minutos. En el caso de Con la muerte en los talones hay un segundo cameo secreto (y no oficial) en el minuto 44, con Alfred Hitchcock en un tren disfrazado de anciana.

Enrique Pérez* es dueño y director de los Cines Verdi. A partir del 4 de abril se proyectarán en los Cines Verdi de Madrid y Barcelona las películas Psicosis, Los Pájaros, Vértigo y Con la muerte en los talones, remasterizadas digitalmente. 

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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3Persefone8 05/04/2012 | 12:04

Me encanta Hitchcock! Muy buen artículo.

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2MANXO 05/04/2012 | 09:25

Necesitamos más iniciativas como ésta para que no se pierda con las nuevas generaciones el gran legado cultural del cine... ¡¡¡ENHORABUENA¡¡¡

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1oveco 05/04/2012 | 09:16

Hay 10 razones, y 50 también, para ver las películas de Hitchcock.

Pocos como él juntan la calidad artística con la amenidad. El gordo sádico era un pesetero [el cine es un montón de butacas por llenar, decía] y sabía muy bien darle al público lo que le gustaba pero al mismo tiempo era un artista como la copa de un pino. En primer lugar, era un gran estilista, con una formidable expresividad visual y capaz incluso del experimentalismo.

P.D. Hitchcock estuvo una sola vez en España, para presentar Vértigo en el Festival de cine de San Sebastián. Y, según parece, aprovechó bien la oportunidad de conocer la gastronomía vasca.

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