08/02/2012
(06:00h)
1. Muchos lo consideran el primer cuadro cubista
El cubismo, una vanguardia que rompería para siempre con convenciones artísticas de milenios, no apareció de la noche a la mañana. Picasso, Braque o Juan Gris fueron los sucesores de algo que, para muchos, empezó Paul Cézanne. Tanto así que hay quien considera la última fase de su vida artística, tradicionalmente considerada postimpresionista, como la primera fase del cubismo, que en este contexto llaman protocubismo o cubismo cezanniano. El porqué es sencillo: en Los jugadores de cartas podemos observar que el autor francés derivó en su vejez hacia el cubismo, de forma comedida pero con determinación. Los pliegues del mantel, por ejemplo, o los desproporcionados brazos de las figuras no corresponden con una intentona realista, sino geometrista y poliédrica.

Aunque al final de su vida acabaría pintando obras como Las grandes bañistas –una obra casi plenamente cubista– fue con Los jugadores de cartas cuando Cézanne cultivó por primera vez otra de las ambiciones diferenciadoras del cubismo: representar un objeto simultáneamente desde todos sus planos y puntos de vista. Las perspectivas de la mesa y de la figura derecha están forzadas, proyectándolas de forma antinatural hacia el espectador.
2. Es una de las primeras obras donde el rostro desaparece
Cézanne no sólo innovó en lo cubista; Los jugadores de cartas es uno de los primeros cuadros donde los rostros son sustituidos por una suerte de máscaras inexpresivas, una técnica –en este caso influenciada por el arte africano– que después explotarían sin complejo artistas como Gauguin, Matisse o el propio Pablo Picasso –por ejemplo, en su Retrato de Gertrude Stein de 1906–.

La inspiración étnica y la inclusión de temas exóticos y no europeos supuso una revolución para el arte europeo y fue determinante en la aparición de movimientos posteriores como el fauvismo o el cubismo.
3. Mantiene un equilibrio perfecto entre lo clásico y lo moderno
En Los jugadores de cartas, la figura derecha se sale de los bordes del cuadro mientras que la izquierda no llega siquiera a rozarlos. Esta descompensación que hoy puede pasar incluso inadvertida supuso un su época todo un atentado contra el canon pictórico clásico, que reza que los objetos están o dentro o fuera del cuadro, pero nunca a medias.

En realidad es uno de los primeros síntomas de otra revolución en la pintura del siglo XIX: la decisión de dejarse influenciar por la fotografía. Edgar Degas –en obras como En las carreras, de 1880– fue el artista que más reivindicó esta composición, pero su tímida aparición en Los jugadores de cartas de Cézanne resulta significativa por un motivo: el francés intenta conjugar esta estructura innovadora con un composición simétrica clásica –delatada, entre otros detalles, por la botella que divide el cuadro en dos–, convirtiendo la obra en una rara avis a medio camino entre el canon clásico y la composición moderna.
4. Es todo un tesoro nacional francés
Los jugadores de cartas es la obra cumbre de un artista, de una época y de un país, lo que lo convierte no sólo en un cuadro caro, sino estratégico.

Que Los jugadores de cartas es un tesoro nacional francés quedó demostrado en 1961, cuando la obra fue robada junto a otras siete mientras eran transportadas a una exposición. Considerándola perdida, el Gobierno francés expresó el duelo acuñando una serie de sellos conmemorativos que hoy, por cierto, son un tesoro filatélico. Francia recuperaría sus preciados cézannes meses después y sólo tras pagar un cuantioso rescate.
5. Francia y Reino Unido también hacen negocio
Un detalle que a veces escapa a la atención del gran público es que hay tres versiones de este cuadro. La que ha comprado Qatar es la primera, también considerada la más valiosa. Las otras dos (en la imagen), pintadas por Cézanne entre 1892 y 1895, se encuentran en el Musée d’Orsay de París y la Courtauld Institute of Art de Londres.

LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
6zagal 08/02/2012 | 21:05
El motivo por el que se paga 192 millones de Euros por ese cuadro solo puede ser la estupidez humana.
Sin embargo, Caamaño demuestra que el grado de estupidez puede ser variable y habiendo malversado 400 millones en un sistema inútil, hay que reconocer que los 192 millones por el cuadro están mucho mejor invertidos.
5Leg 08/02/2012 | 21:03
#4 Y cuánto vale un saco de diamantes? Cuánto vale el suelo que pisas? Qué vale más, un tomate o un anillo de oro? El tomate al menos me lo como, el anillo no sirve para nada.
No sé si el precio pagado es mucho o poco. Pero Los jugadores de cartas es una obra maestra, un icono y un placer para la vista. Es algo único e irrepetible. Tiene mucho más sentido pagar por esto que por otras muchas cosas que valen una millonada.
Si te indigna que los jeques se dejen esta pasta en un cuadro mientras tienen a mucha gente malviviendo, pues dilo, pero deja en paz al pobre Cezanne.
4sunny 08/02/2012 | 19:03
Y porqué no 1000 millones de euros? puestos al disparate.....
Está claro que la gente puede emplear su dinero en lo que le plazca, sobre todo si los 192 millones de euros no hay salido del esfuerzo del comprador sino de los miles de empleados que con su lomo y sudor hacen posible esas tremendas e injustificadas acumulaciones de dinero en una sola mano.
El pintor emplearía un tiempo en el desarrollo de su obra, aprendizaje etc. etc y es cierto que en el mundo hay millones de cuadros excelentemente pintados con técnica, imaginación suficientes para competir con ese cuadro. Y cuanto valen?
Habría que colgar de los cordones a semejantes bestias, todo un insulto a la decencia, las buenas costumbres y la moral pública. Luego no quieren banqueros y políticos mangantes. No hay medida del valor del esfuerzo, la especulación lo corrompe todo
3Hor-Chata 08/02/2012 | 15:09
Para los que algo sabemos de historia de arte, aunque sea poco, no es ninguna novedad que Cezanne es entre los pintores postimpresionistas el único que del que su pintura se ha considerado siempre como precursora del "cubismo", lo cual no deja de ser una especulación sobre las intenciones del pintor en una lectura "lineal" de la historia del arte. De ahí a la especulación publicitaria a la que se somete un determinado autor por los intereses que también el artículo deja claros [ el Louvre y una colección inglesa tiene copias del cuadro en cuestión] hay un tremendo trecho, y una clara intencionalidad de revalorizar artificialmente esta pintura en cuestión.
Lo más lógico es que una pitura alcance un precio deorbitado cuando es única y no cuando, para colmo hay tres copias de la misma.
2jovenempresario 08/02/2012 | 12:39
Me ha gustado mucho este artículo, enhorabuena, pues me ha facilitado el valorar una obra de arte, al margen de los que algunos estén dispuestos a pagar por ella. Yo consideraba este cuadro impresionista, pero ahora me entero que es previo al cubismo. De todos modos, me encantaría tener algo así en mi casa, aunque sea un póster.
Y a ver en que queda esa colección de arte que quiere hacer la familia real de Qatar.
1Hor-Chata 08/02/2012 | 12:26
Todo es una INMENSA PREVARICACION. Todo es especulación al servicio de intereses economicos. Mas allá del valor artístico que en muchas supuestas obras de arte es NULO.
Sólo queda que la repitan en miles de versiones y voila tendrán negocio asegurado por los siglos de los siglos.