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Nadie es perfecto, idealizar la pareja sólo sirve para tener un desengaño tras otro. (Corbis)
Alejandra Abad 01/12/2011 (06:00h)
No son pocas las personas que, en una eterna búsqueda del amor, tropiezan una y otra vez con la misma piedra y tras cada nuevo fracaso amoroso se preguntan ¿por qué me tiene que tocar siempre el rarito? ¿Por qué no soy capaz de encontrar a alguien normal? Miles de mujeres y hombres en todo el mundo se dan de cabezazos contra la pared cada día arrepintiéndose de haberse enamorado de esa persona que parecía su alma gemela y luego resultó ser un auténtico fiasco. Y así van sumando cuentas a un rosario interminable de relaciones fracasadas.
¿Por qué? Seguramente porque han idealizado tanto las relaciones de pareja que son ya incapaces de asumir la cruda realidad: no existe nadie perfecto. La mujer que busca un hombre extrovertido y sociable porque considera que es su hombre ideal, se quejará luego de que la deja sola en casa cuando sale con amigos. El hombre que anhela una mujer independiente y autosuficiente echará en falta sentirse necesitado por ella. Y cuando estas incompatibilidades terminen con la relación, se pondrán enseguida a buscar un nuevo hombre sociable o una nueva mujer autosuficiente para reproducir los mismos errores y volver a romperse el corazón.
“La gente tiende a repetir patrones y engancharse con idealizaciones más que con personas”, explica Gisela Kotliar, psicóloga especialista en parejas y mediación familiar. “Uno tiene una idea preconcebida de lo que quiere como pareja y si alguien da señales de ser de esa determinada forma en algún aspecto concreto, ya le cuelga el resto de características. Cuando le conoce y se da cuenta de que no todas son como pensaba, viene el desengaño”.
Ahí es donde los estereotipos desempeñan su papel estrella. Si a Lola le encantaría enamorarse de un ‘bohemio’, en cuanto vea a un chico solitario leyendo un libro en una cafetería, seguramente le va a colgar todos los demás sambenitos que acompañan al bohemio. Pero si se empareja con él y le va conociendo, igual se da cuenta de que prefiere el fútbol que la música y quizá entonces se autoflagelará por haber vuelto a ‘elegir mal’.
Pero de lo que Lola tiene que darse cuenta es de que “no puedes pedirlo todo porque nadie te lo va a dar, y desde luego no debes buscar que otros suplan tus carencias porque debes arreglarlas tú mismo”, como explica la psicóloga.
Ni príncipes azules ni princesas modelos
La clave está en desechar los mitos amorosos, esas ideas rígidas y preconcebidas que uno tiene sobre ‘cómo debería’ ser su pareja y aceptar que la felicidad no nos la va a dar un príncipe azul o una princesa modelo, si no una persona auténtica que, por supuesto, tendrá sus fallos.
La cosa se complica cuanto mayor se va haciendo Lola. Una vez pasada la etapa de experimentación y primera juventud, la gente va madurando y por lo general se va emparejando de forma más comprometida. El ‘mercado’ de solteros se va reduciendo poco a poco y el problema no es sólo que cada vez haya menos donde elegir, si no que lo que va quedando ‘libre’ trae sus ‘taras’.
Puede ser una relación anterior tormentosa que ha dañado gravemente la reacción emocional, puede ser un exceso de apego a la soltería o pánico al compromiso, puede ser incluso un divorcio o un hijo. Pasados los treinta “cuesta más compartir y renunciar a los intereses y necesidades propios”, recuerda Kotliar. Además, una vez adultas, las personas han adquirido ciertas manías, gustos y costumbres difíciles de cambiar y, por lo general, son más exigentes y saben mejor lo que buscan.
Es hora de romper los estereotipos amorosos y de tener una visión más amplia y no tan perfecta de lo que queremos
Con todo ello, las posibilidades de encontrar a alguien con quien compartir la vida se reducen, pero también se enriquecen. Será más fácil quitarse de encima aquellos pretendientes que desde el primer momento no nos llaman demasiado la atención y concentrar esfuerzos en alguien que consideramos que verdaderamente merece la pena.
Pero si el historial nos dice que siempre cometemos el mismo error, y siempre acabamos por arrepentirnos de lo mismo, cuidado. Es hora de romper los estereotipos amorosos y de tener una visión más amplia y no tan perfecta de la relación que queremos.”Lo más complicado es cambiar el ideal de pareja, pero también es lo más necesario”, recuerda la experta.
Otro aspecto interesante que hay que tener en cuenta es que, por lo general, en una relación será necesario renunciar a algo. Los jóvenes de hoy en día, que crecen sin ninguna tolerancia a la frustración, tienden a dar por hecho que el cuento de hadas se hará realidad. Tantas y tantas películas románticas y una sociedad que vende una imagen irreal de perfección han convertido a varias generaciones en presas de sus propios sueños.
Pero, como advierte Kotliar, “lo que es bueno por un lado es malo por el otro” también en el amor. “Igual buscas una mujer que esté pendiente de ti y te preste toda su atención pero cuando la consigas, te ahoga”. “A lo mejor lo que más te excita no es lo que más necesitas”, añade.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
6 COMENTARIOS
6 .- Totalmente de acuerdo con el artículo. Me identifico con lo que en el se escribe y hace tiempo que llegué a las mismas conclusiones. Con el tiempo nos volvemos más egoístas y consecuentemente más exigentes con la pareja ideal, la clave está en ser consciente de que todo compromiso requiere sacrificio y que, como bien apunta el artículo, las cualidades buscadas siempre tienen su contra partida. Nunca me he obsesionado con la búsqueda de una pareja pero si soy exigente con quien estoy, al fin y al cabo el objetivo es construir algo juntos, si no encaja prefiero no perder el tiempo....
5 .- Veo una juventud que se esfuerza muy poco para ser feliz a largo plazo,ahora les gusta mas lo rapido y sin compromiso.
4 .- #2 Nadie está obligado ni a arrejuntarse con nadie ni a tener hijos. Es cierto que la situación económica es mala, pero qué pasa? Que además vamos a hacer que nuestra vida privada también lo sea 'arrejuntándonos por obligación a alguien de quien no estamos enamorados'? Tener un trabajo bien pagado no será una opción pero estar con alguien a quien realmente amemos sí que es cosa nuestra!!
3 .- Interesante artículo! Nos preguntamos porqué no somos capaces de encontrar a la pareja ideal y la primera pregunta que pienso deberíamos hacernos es, estamos buscando a una pareja porque necesitamos estar con alguien... o queremos tener alguien con quien compartir nuestra vida? En el momento en que deseamos tener a alguien a nuestro lado porque no nos sentimos a gusto solos, en ese momento estamos creando una dependencia que dificilmente podrá salir a buen puerto. La base de toda relación duradera: estar primeramente en paz con nosotros mismos y no sentir la necesidad y obligación de tener que encontrar a alguien que nos haga feliz. La única persona que nos puede hacer feliz somos nosotros mismos. Una vez podamos estar a gusto solos, sin nadie a nuestro lado, entonces, será el momento en que estemos preparados para tener una relación. Y si al encontrar pareja, siempre terminamos con el mismo tipo de hombre o mujer.... busca la clave en la relación con tus padres.
2 .- La realidad se impone a la ficción, eso no hay quien lo mueva. Y la realidad hoy día es falta de trabajo, trabajos mal pagados, vivienda por las nubes, alquileres altos, eso es la realidad. Los jóvenes saben que en esas precarias condiciones de vida es muy difícil asumir el casarse y sacar adelante unos hijos y por consiguiente lo que están haciendo es arrejuntarse con su pareja, vivir como buenamente pueden, y si las cosas se hacen insostenibles pues cada uno por su camino que suele ser el de vuelta con los padres. Y al cabo de un tiempo, vuelta a lo mismo. En esas estamos, lo demás son ganas de marear la perdiz, como lo que dice la psicóloga.
saludos.