ElConfidencial.com > Alma, Corazón y Vida > El Confidencial
La serie 'Cuéntame' se desarrolla en los años de la Transición (Fórmula TV)
El Confidencial 08/09/2011 (06:00h)
¿Vemos la historia a través de los ojos de la televisión? Generaciones jóvenes se han asomado a los hechos de una época a través de la mirada que ofrecen series televisivas como Cuéntame, Amar en tiempos revueltos o La República, lo cual ha generado lecturas encontradas. Por una parte están quienes señalan que el uso pedagógico de las series es positivo, en tanto permiten acceder al conocimiento de hechos históricos recientes que de otro modo se perderían entre los numerosos datos contenidos en los libros de texto. Como asegura Ana Lanuza, profesora de cine y televisión de la Universidad San Pablo CEU, “las generaciones más jóvenes, (hasta los 40 años) ven la Transición como una época conflictiva que ni siquiera llegaba a estudiarse en el colegio. Y las series de ficción son una buena fuente de acceso al pasado, especialmente porque mezclan de forma muy efectiva lo histórico y lo sentimental”.
Además, esta relación es especialmente importante en la medida en que no sólo con relatan qué ocurrió, sino que entran de lleno en lo que Concepción Cascajosa, profesora de la universidad Carlos III llama el aire de los tiempos: “Series como Cuéntame han trabajado muchos temas relacionados con la cultura popular y con la vida cotidiana de la época, como la música, las películas o el retrato costumbrista, ofreciendo una aproximación que no se encuentra en los libros de historia”. De ahí que buena parte del éxito de las ficciones narrativas de ese tipo provengan de un especial cuidado en la ambientación y en la documentación. “En Cuéntame hay una intención expresa de utilizar correctamente los archivos históricos, y sus guionistas tratan de ser bastante precisos en los datos que emplean. Puede decirse, asegura Cascajosa, “que ofrecen una representación de la historia bastante correcta”.
No es posible ser objetivo
Esta misma vertiente pedagógica de las series genera algunos problemas, al poner en juego posturas ideológicas diferentes sobre las mismas épocas. Así La república o Amar en tiempos revueltos suscitaron críticas en las filas conservadoras al entender que el partido en el gobierno estaba utilizando la ficción televisiva para tergiversar la historia con fines electorales. Sin embargo, asegura Cascajosa, la representación de la historia que hacen las series nunca puede ajustarse a la realidad. “Siempre que se narra el pasado se hace desde un punto de vista determinado. Les ocurre a los mismos historiadores, que dan lecturas distintas de las mismas épocas”. Coincide Lanuza, quien señala cómo es imposible hacer historia de un modo que no sea subjetivo. Puedes intentar que sea algo equilibrado, contentando o enfadando a todos por igual, pero los productos culturales raramente pueden ser objetivos”.
Máxime cuando, como señala Cascajosa, “la representación del pasado siempre termina haciéndose desde el presente. Eso supone que en las series históricas puedan incorporarse temáticas, como la violencia de género o la discriminación de los homosexuales, que en su momento no tenían ninguna presencia pública. Ni siquiera se debatían porque no eran vistos como un problema social”.
Pero que la visión sobre el pasado no pueda ser objetiva no quita para que también puedan darse lecturas manipuladoras, asegura Lanuza, ya que hablamos de series que al mezclar lo sentimental con lo político generan una confianza en el espectador que puede ser fácilmente traicionada. “Cuando una serie te gusta y te identificas con sus personajes, es muy sencillo que acabes creyendo que todo lo que cuentan es cierto o que los hechos reales ocurrieron tal y como los describen. Y no es así. Por ejemplo, en las series de TVE el tratamiento que se da a la Iglesia no es nada realista ni adecuado”. Pero ese es un problema que se puede solucionar, afirma, “siempre que alertemos al espectador de la gran capacidad que tiene la emoción de nublar el entendimiento. Hay que concienciar a la gente para que entienda que las novelas, las películas y las series siempre tienen una perspectiva parcial, y que lo ideal es que recurran a otras fuentes para que puedan hacerse una idea de qué ocurrió en realidad”.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
6 COMENTARIOS
6 .- Desgraciadamente la construcción del discurso histórico con medios gráficos es algo que a los historiadores no les ha interesado.
El resultado de tal situación es que la Historia quede en manos de periodistas, novelistas, "cantautores" de todo tipo dejando el rigor, el método y el documento en el baúl de los recuerdos.
No hace mucho tiempo escuché un entrevista "entre periodistas" sobre un libro de uno de ellos en conmemoración del desastre de Anual, en el transcurso de la misma el autor/periodista afirmó que habia esta ¡¡ tres meses !! investigando los acontecimientos relatados y llegando a entrevista al hijo de uno de los contendientes en el Rif ¿Puede quedar alguna duda sobre los argumentos aportados? pues podremos ver, quizás, algún día el texto convertido en "serie histórica" mientras las tesis doctorales e investigaciones de años duermen el sueño de los ¿justos?.
5 .- los únicos datos precisos que encontré en la Serie Cuentame fueron:
a]la fecha de la muerte de Franco.
b]cuando vinieron los Beatles a España
c]cuando Amstrong pisó la luna.
d]El tour de Bahamontes
e]el gol de Zarra? no que eso es demasiado antiguo....
Porque el resto es una bazofia repugnante muy en linea con el buenrrollismo zapateril, a saber: que los rojos eran lo más cool de lo cool y que los fachas eran la bicha que había que exterminar [impagable actuación de José Sancho].
Por favor no nos hablen de objetividad, esto es ingeniería social dispensada en potitos de 60 minutos.
4 .- Buscar que la TV o el cine expliquen la historia en vez de los libros es como buscar rigor en Sálvame. Me viene a la cabeza películas como Troya o series como Enrique VIII donde se adaptó el guión para crear y cambiar personajes y situaciones clave. Y, evidentemente, Cuéntame o Amar en Tiempos Revueltos crean situaciones que son totalmente inverosímiles para la época.
Otra cosa es la enseñanza: nadie enseña historia, como nadie enseña geografía u otras materias como Lengua, matemáticas. Los buenos estudiantes salen por generación espontánea, y los más brillantes son totalmente autodidactas.
3 .- #1 No me cabe duda de que nuestros políticos y yo mismo somos unos idiotas por llevar a nuestros hijos a colegios privados o concertados donde los profesores están en las 25 horas lectivas:
Ya me ha aclarado Vd. que esto perjudica seriamente la calidad de la enseñanza de mis hijos y la atención que como padre recibo del profesorado porque "no dan abasto".
Jo con los sindicalistas: seguro que era de los que protestaba contra los privilegios de los controladores pero ahora que son los suyos...
Y en cuanto a confundir historia con recuerdos...
2 .- #1,
Tal como está la educación, un chaval en el cole no aprende historia haya profesor, o no lo haya.
Yo tengo un chaval de 10 años y le puedo decir que los temarios no incluyen la historia para nada, a no ser alguna charlotada local, normalmente inventada para justificar fiestas populares y así.
Los temarios de todas las asignaturas son ridículos en comparación con lo que se estudiaba en los años 70-80.
Y que no me cuenten que el tiempo se emplea en nuevas tecnologías, porque lo único que hacen los críos en informática delante del ordenador es buscar chorradas en google y juegos on-line. Si eso es aprender...
Y yendo al meollo del artículo, no veo las series "históricas" que nos ofrecen las televisiones porque si ya el perfil manipulador de las cadenas se puede ver en cualquiera de los programas que emiten, ya ni te cuento en este tipo de series. Igual un chaval puede verle el interés, pero que a mí me cuenten cómo vivía yo hace 30 años, pues no me interesa mucho, la verdad.
Bueno, perdón por irme por las ramas, pero es que estos temas [educación y manipulación de los medios] me calientan una barbaridad...